sábado, 11 de agosto de 2012

Mensaje 16 de Junio 2012





Descargar Mp3:




Hijos despréndanse de su humanidad. Como lo haran. Creyéndole a Cristo, siendo como Cristo, y viviendo como Cristo. Y os Cristo que vivió aquí en la tierra como Dios, y como hombre. Dios mismo vive en ustedes ahora como Dios, y como hombre dentro de ustedes. Síganme  y os  digan.  > Cristo tu eres el buen pastor, protégeme. Cristo tu eres el Divino Maestro, instrúyeme. Oh Cristo hazme ver y sentir, y vivir la fe.  Señor dame fe, quiero vivir en la fe. Sin fe yo no tendría vida.   > ámense los unos a los otros, sosténganse e instrúyanse los unos a los otros. Y aquel dócil, y humilde de corazón, os escuche y os reciba. Aun pensando, Yo se, yo tengo sabiduría.  Pues asi os lo digan, y escuchen. Porque pueden recibir aun del mas ignorante, algo que a ustedes les sirva. Miren que Yo el Señor Dios Todopoderoso, hago mi obra por medio de quien ustedes menos se imaginan. Pero permanezcan todos en la humildad y en ella vencerán la soberbia. Porque la soberbia  siempre está presente. Pero si son humildes, la soberbia se derrite y se aleja. La soberbia os es algo que hace mucho daño, algo que trae todos los demás pecados, y la muerte. Pues en la humildad echan fuera la soberbia, y aun aunque sepas, escucha. Escucha con atención y con atención perfectamente. Pidiendo Espíritu Santo, y os dirás.  > Espíritu Santo dame la Sabiduría para hablar a mi hermano, y tu habla por medio de mi. Mas  antes Señor,  prepara la mente y el corazón de mi hermano.  > Hijos amados oren. Soy vuestro Dios Cristo Jesús.

Benditos sean mis hijos, que os evitan toda clase de discursos vanos. Ellos buscan la verdad, y la verdad en ellos, los hace libres. Os digan siempre.  > Señor ayúdame, dame el discernimiento. La sabiduría, y el entendimiento a  cada una de tus cosas, y a tu Querer divino. Señor toma mi querer, y dame tu Divino Querer. Y así seamos uno. Oh Divino Querer, se en mi pobre querer. Así mi pobre querer fortalecido en tu divino Querer, ya no impere mi pobre querer, si no tu Divino Querer en mi.  > Oren hijos amados. Yo les enseño a orar.

Acuérdense que Satanás esta pronto, y os en todo momento esta tratando de retirar aquello, que les hace falta. Sí, muchos de mis hijos os están recibiendo los mensajes.  Pero que les ha quedado de este mensaje. Cómo lo han puesto en práctica. Qué han hecho con mi mensaje de vida. Han salido y hablado del mensaje. Muchos llegan y los guardan, y os dicen. Es el mensaje de Dios. Pero ni tan siquiera lo ponen cerca, de donde lo pueda tomar alguien. Agarrarlo y leerlo, ya sea el esposo o los hijos, si no que van y los guardan donde no los ve nadie. Es como guardar la luz. No hagan esto, vayan pónganlo en la mesa de centro. Póngalo de ser posible en el comedor. Pónganlo sobre la televisión, donde sea mas visto y os llame la atención a todos los miembros de familia. Os háganlo para que mis hijos, al llegar lo vean y  lo lean un poquito. Se extrañaran algunos, pero la curiosidad quizá les hará seguir leyendo. Y os así cada vez ellos irán leyendo mas, y os dirán.  > Cómo que aquí el Señor Dios habla. Siento algo dentro de mi, algo que no puedo entender. Pero lo siento, y siento a la vez, que el Señor me esta haciendo un llamado desde que leo estos mensajes. De quien vendrán. Qué será lo que contienen.  > Porque alguien los está dando, pero en verdad es Cristo el que está haciendo la obra. Y ellos empezaran entre ellos mismos, inspirados por la misma palabra. Que leyeron a sentir deseos, hambre y sed, de lo que están escuchando ahí. Pues Yo soy la Palabra viva. Les beso en su frente.

Y os cuanto deseo estos tiempos en los que vengo a llevar la Buena Nueva. Despójense de su querer, y de su yo. Os si Yo Cristo Dios, vine a servirles, y os vine con humildad a traerles la Buena Nueva. A entregarme por ustedes, y os como quieren ser mas que Dios. Sean humildes y os no digan.  > Yo haría por mi cuenta esto, yo diría esto.  > No hijos, digan siempre,  > Cristo en Mí. Oh Señor ayúdame a vencerme a mi mismo. Ayúdame para  vencer mi querer, y mis pasiones. Ayúdame para vencer mi humanidad. Ayúdame para vencer mi propio pensar, para vencer  mis deseos. Señor, hazme humilde, como humilde tu eres.
 >
Benditos sean, dobléguense, y humíllense. Y en ese momento satanás dice.  > Yo no pude con el. Iré en este momento a otros. Habrá muchos que están dormidos, llegaré y los tambalearé. Y los haré caer, a estos he hecho todo lo que he podido. Hemos tenido juntas entre todos nosotros en el infierno, tratando de destruirlos, pero este grupo de oración sigue adelante.   > Yo les hago saber lo que dice el malvado, soy vuestro Señor Jesús. Oren, y permanezcan en oración. Satanás como león rugiente les ronda y dice. > Venceremos  a los poderosos. A los que Dios está en ellos, porque el poderoso está en  ellos. Pero también tienen humanidad, tomaremos, y tocaremos su humanidad.
 > No se enfaden hijos, por los mensajes. Soy vuestra madre María Santísima, pues todos ellos dicen.  > Venceremos, porque ellos están en un apego todavía, a las cosas terrenas. Y nosotros podemos hacerles caer, por medio  de las cosas terrenas. Haciéndoles gustar de todo lo que hay en el mundo, para que ellos pongan su corazón en las cosas terrenas, y no  en las cosas de su Dios.  > Yo les hago saber las intenciones del demonio. Tengan fe y sigan adelante. Este grupo de oración no  fue creado, ni fundado por hombre alguno. Sino el Señor Dios, lo creó y lo fundó con un fin. Evangelizar a través de todos los medios de comunicación. Pero aun hay mucho que hacer, y mucho que trabajar.  No se duerman, el Señor Dios está con ustedes, y os dice. Mis hijos están trabajando,  aunque muchos no están al 100%. Pero dichosos los que aun están trabajando siquiera al 30%, y otros al 10%. Os trabajen ahora que están aquí en la tierra, trabajen ahora que en Cristo, pueden hacer muchas cosas. Porque Cristo las está haciendo. Evangelicen hijos amados. Oh si, lleven el Kerigma. Pues muchos no conocen al Señor, y el mensaje está llegando a muchos que ni imaginable es para ustedes.
 > Soy vuestra madre María Santísima. Sepan que os siempre hay el que los mismos demonios, tengan convivencia. Y todos se pongan de acuerdo, traman, estudian y dicen.  > Qué es lo que vamos hacer con cada miembro de ese grupo de oración. Cómo haremos para dividirlos. Cómo haremos para apartarlos del camino. Cómo haremos para que ya no lleven el mensaje de Dios, a tanta gente que ya lo está escuchando. Está traspasando las fronteras, y muchos nos están echando y ahora dicen. > Fuera de aquí satanás, hemos conocido a Dios.  > Cómo haremos para acabar con ese grupo de oración. Tomaremos a los mas tibios, y haremos que difamen. Para ver si así podemos acabar este grupo de oración. Hemos hecho que algunos vayan  con Sacerdotes, y que algunos vayan hasta el Arzobispado llegando a un fin. Aquellos los que llegaban a difamar la palabra de su Señor, llegaron y dijeron. No pudimos, estarán en la verdad.  El mismo grande prelado dijo, estos mensajes vienen de Dios, déjalos que sigan trabajando.  > Oren para que la palabra de Dios, siga extendiéndose en muchos corazones.  Muchos de mis hijos, también sienten deseos de llevar la palabra de Dios escrita.  Tengan fe, sigan todos unidos, y ámense los unos a los otros. Animen a los que no están aun en ese ánimo de trabajar, háblenles, y díganles. Promuevan la misericordia y el amor entre todos aquellos,  en los que solamente os van y dicen. >  Iremos a ver que nos da el Señor, y a ver que nos habla, a ver si nos sana. Vamos  a que el Señor nos sane. > Siempre están con una duda diciendo. El Señor quiere escucharme. Sin saber que esta Dios con ustedes. Sigan trabajando y animando. Promoviendo  el amor y la misericordia entre los unos y los otros. Cómo, Siendo misericordiosos, y compasivos. Os ámense mucho, ustedes os dicen que son de muchas parroquias, pero son todos iglesia. Y os la iglesia esta unificada, y unificados están todos en Cristo, en ese lugar elegido para darse una cita de amor. En la cual Dios que es amor, les hace conocer, y saber en su mismo querer. Siendo un mismo querer, de todos en el único Querer de Cristo. ámense mucho, el Señor les ama. Dios en ustedes, Dios con ustedes. Soy Dios Espíritu Santo con ustedes. Les beso en su frente, y os vengo a su  memoria, y a su inteligencia. Y os quiero posarme en esta memoria e inteligencia. Vengo a posarme en su corazón, y en ustedes.

Están en un tiempo de trabajar, en un tiempo de en Cristo dar  fruto al 100%. Yo les hablo con la palabra de obediencia, y ustedes diciendo Dios es amor, y a el obedecemos. Os ya están evangelizando. Cuanto deseo que en ustedes mismos haya obediencia, y el querer entre los unos y los otros. Benditos sean los que de sus labios emana lo que Yo quise que emanara. La verdad impera, el servicio impera, y la obediencia impera.

Vamos a la batalla, vamos a la guerra. Vamos hijos, ustedes  me han escuchado, y me conocen. No busquen aquí lo que Yo el Señor Dios, lo doy y multiplicado. Lo que reciba de aquí, aquí queda. Lo que del hombre reciben, reciben solamente del hombre. Pero lo que reciben de Dios no terminará, y perdurará para siempre.
 Los quiero santos hijos, santos como  Mi Padre es Santo. Yo soy el Señor, el Santo de los santos, busquen siempre la santidad. La santidad está con ustedes. Siendo Cristos aquí en la tierra. Cómo, No queriendo lo que os muchos quieren, el reconocimiento. No hijos amados, no busquen aquí el reconocimiento. Sino el reconocimiento de Dios para ustedes.



Les amo.

Mensaje 15 de Junio 2012





Descargar MP3:



El Señor siempre con ustedes, y en ningún momento les dejo. Aún al más pecador, sepa que estoy con ustedes, pero quiero estar en ustedes. Y que os, todos formen en Cristo mi Hijo muy amado. Un solo Cuerpo, todos como Iglesia Santa de Dios. Un solo Cuerpo,  mi Hijo no está dividido en muchos cuerpos. Muchos dicen. > Es igual en una parte que en otra. > No hijitos amados. Un solo Cuerpo, una sola Iglesia, y un solo Dios y Padre. Muchos se están yendo y muchos más dicen que regresaran. Sepan que todo aquel que se retira de la Santa Iglesia Católica, no puede decir que es Cuerpo Místico de Cristo.  Mi Hijo muy amado os dice, Oh Padre, mira han decidido retirarse a seguir al hombre. A seguir lo que el hombre en su voluntad les está diciendo, como evangelio. Pero no es evangelio lo que les está diciendo, porque no es palabra de Dios. Ellos están interpretando como ellos quieren, y como a ellos les gusta. Yo les hago este llamado, vayan y digan. Solamente hay una Iglesia, y un solo Señor y Padre.  Vayan y digan, Cristo solamente tiene un Cuerpo. Cristo solamente fundo una Santa Iglesia.  Vayan presurosos y digan que en la Santa Iglesia Católica, solamente hay Sacramentos, y hay vida. Como pueden decir, que iran con aquel los cuales son usurpadores. Muchos se quieren hacer pasar como Cristos, y como Señores aquí en la tierra. Pero os les digo, Señor solamente hay uno. Cristo solamente hay uno, e Iglesia solamente hay una.
Yo soy tu Dios, y siempre di. > Señor quiero todo en tu Divina voluntad. Yo no entiendo tus misterios, pero Señor si Tú quieres,  házmelos entender. Que yo solamente se que Tú eres Dios, que eres mi Padre, y que me creaste igual que a todos mis demás hermanos. Y que soy tu hijo, yo se que me has dado una alegría grande en Jesucristo, mi Señor, tu Hijo tan amado. Quien os ha venido y me ha redimido, ha venido a darme vida nueva. Y a perdonarme mis pecados, y por eso me siento muy dichoso.
 > Dichosos los que escuchan y lo ponen en práctica y dicen. > Señor, yo te daré fruto con lo que Tú mismo me has dado.  Tu eres la palabra, vienes a mi y te quedas, y moras en mi. Hazme testigo tuyo Señor, que tu palabra fluya en m,i como fuente de agua viva. Oh Señor llévame a donde tu quieras, aquí estoy Señor. Vengo a Ti, a decirte, aquí estoy, envíame a mi. Yo te doy todo lo que Tú me has confiado, mi cuerpo, mis sentidos, y mis miembros. Todo tuyo, dispón de mi.  > Benditos sean los que con fe hablan a su Padre, y dichosos los que os dicen.  > Oh Señor yo por mi cuenta no os podría vivir Señor. Tú eres la vida para mi, quédate en mi y dame  vida.  Dame vida Señor Dios, porque la vida en este mundo y la carne, es pasajera. Señor dame de Ti, quiero vivir de tu vida. Quiero vivir en Ti, yo ya no quiero vivir según yo. Quiero vivir en tu Divina voluntad.  Toma mi pobre voluntad en Ti y dame la tuya, porque solamente en tu Divina voluntad, puedo tener vida. Yo quiero tener vida, y quiero estar vivo. Porque el pecado siempre me acecha, y el demonio quiere para mi la muerte.
 > En este día glorioso en que celebran con gran alegría, y con amor de hijos para su Dios. En el mismo amor de vuestro Dios. Están celebrando este día tan hermoso, en la cual Yo me siento  muy amado por mi pueblo. Benditos sean los hijos que celebran el Sagrado Corazón de Jesús, traspasado por vuestro amor, y del cual brotó sangre y agua. Sacramentos de vida para ustedes. Me doy para ustedes. Mi Sangre preciosa, vínculo de amor con todos. Agua preciosa, y espíritu Santo para ustedes. Les beso y les doy mi paz, soy vuestro Jesús.
A todos les hablo, este es el día en el que dirán. > Señor dame tu corazón, y dame tus latidos. Yo ya no puedo vivir con mis latidos, traicionero es mi corazón. Tomalo Señor Dios, porque mi corazón no puede vivir sin el tuyo. Dame  tu corazón Señor, y toma el mío, toma pues Señor mis  latidos, y os te doy mi voluntad. Para que Tú me des tus latidos y tu voluntad. Soy tu hijo Señor. No podré vivir sin tus latidos, por mi  voluntad. Te amo, yo quiero Señor estar siempre en comunión contigo. Dame esta gracia divina de nunca separarme de Ti.   > Oren hijos amados, soy vuestra Madre María Santísima.
 > No estén tristes, el tiempo llega. Acaso en este tiempo, en el cual nos damos una cita de amor. Desaprovecharían el mensaje de amor. Acaso dirían. > Señor, con tu mensaje yo puedo vivir. Vengo a que me sanes, yo vengo a pedirte por mis necesidades. Tu mensaje yo lo puedo escuchar aparte Señor, solamente vengo a que me ayudes. >  Que ignorancia la vuestra, Os acaso la palabra no les hace libres. Yo soy la palabra y estoy con ustedes, soy Cristo Jesús. Ustedes cierran sus oídos a la palabra, asi no podrán tener vida. La palabra es sendero, y es vida. La palabra es la luz que los ilumina, y la palabra es en ustedes ese sendero, ese amor, y esa unificación con su Dios y Señor.
Quédense en mi amantísimo corazón, está abierto para ustedes. Vivan en Él, y quédense en Mí. Quiero que ustedes mismos quieran hoy quedarse en Mí, y me digan.  > Oh mi dulce Jesús, quiero morar en Ti. Tu que permitiste que tu Santísimo Corazón, fuera traspasado por la lanza, llévame en Ti, y siempre en Ti. Oh Señor, mira que las tentaciones del mundo son muchas, ayúdame para serte fiel siempre. Tú eres el enamorado y yo estoy enamorado de Ti. Porque Tu eres el amor, y yo no quiero Señor, apartarme jamás de vos.  Señor, que alegría el que Tu te des una cita de amor con nosotros, y el que Tu te dignes venir a nosotros. El que Tu Señor Dios nos instruyas de viva voz,  y que Tu nos das a saber cuanto nos amas.  > Tengan fe.
Alegría grande me dan, los que os están y permanecen en gracia de Dios. Tristeza me dan los que prefieren el pecado, y los que prefieren guardar dentro de ustedes, aquellos enemigos, los cuales les hacen creer cosas. Las cuales en todo momento se les harán buenas. Cierren la puerta a todo lo que no venga de Mí. Están a tiempo, es el tiempo para que inicien una vida de santidad, una vida de gracia Divina, una vida de Sacramentos, una vida de oración, y una vida como hijos de María. Siempre invocando el nombre de María en sus vidas, para que os le digan. Madre mía, estamos contigo en todo momento y Tu con nosotros. Oh Madre mía, enseñanos a orar.
 Aquí estoy, y estoy con ustedes y les quiero decir, que los que vienen en gracia de Dios, son miembros de mi Santísimo Cuerpo. Pero los que están en pecado, en Mí  no entra nada sucio, ni arrugado. No digan, Señor, yo no tengo pecado. Yo no he robado ni matado.  Hijo amado, no has pecado de pensamiento, obra, palabra, y omisión.  El justo peca siete veces, cuanto más el pobre pecador, y es pecado el que se encierren en su soberbia. Y que digan, yo voy por el camino. Pobrecitos de los pobres pecadores.  Eso ya es un pecado de soberbia, ustedes deben de decir.   > Señor, ayúdame para que yo te sea fiel. Y para que siga siempre tus huellas. Pero no nada más yo, hazme un instrumento de tu amor. Para que te traiga muchas almas. Mira Señor, quiero ofrecerte hoy este ayuno, esta oración, y este sacrificio. Como si te lo ofreciera para mi, o para uno de los más amados. Porque Oh Señor, yo se que hay muchos de mis hermanos que no te conocen. Que andan desviados del camino, pues por el más necesitado, yo te entrego, y te ofrezco todo mi ser. En Ti Señor quiero ser ofrenda tuya de amor. Dame  lo que Tu quieras, y si Tu quieres Oh Señor, os dame aún el darte, a Ti mi sacrificio. Por mi mismo no te podría ofrecer nada, porque soy débil y frágil. Pero en Ti, eres mi fortaleza y mi paz. Mi deseo de ser como Tu, que eres misericordioso y compasivo. Señor, te ofrezco todo en este día, mi trabajo, mis obras, mi cansancio, Y mis anhelos.   > Siempre en una obra de misericordia estén ofreciendo a Dios, por la conversión de todos los pobres pecadores. Ustedes que dicen.  > Señor yo no te ofendo, mira estoy todo el día viendo televisión, en que te puedo ofender. Si lo que veo no tiene nada de malo, esas películas, y esos desnudos. Todo aquello Señor, es muy normal. Y yo lo veo Señor, porque es lo normal de la vida.  > Ya estás pecando hijo. Cuando tu dejas entrar en ti la malicia, cuando tu estás viendo, ya lo que dices desnudos, lo que estás viendo, esos cuerpos los cuales deberían ser templos vivos de Dios. Pero muchos de mis hijos los están profanando al exhibirlos, y tu al verlos, ya están pecando de adulterio.  Yo te digo, no tendrás por allí pecados de omisión, al dedicar tanto tiempo a las cosas terrenas, y no dar a tu Señor, siquiera un tiempo para Él. Dirás.  > Si Señor, me persigno y rezo un padre nuestro. Voy presurosa un ratito a visitarte, y me regreso de prisa.  > Hijo, con una visita apresurada, ni siquiera te acuerdas de que tu Señor está allí, y regresas  diciendo,  que ya cumplíste. No digas ya cumplí, dí,   > Gracias porque me diste el regalo de ir a visitarte. Cuantos están tan enfermos, y no pueden ir a visitarte.  Tu me diste el regalo de ir a visitarte, pero sabes Señor, conmigo y con mi Madre Santísima, te traigo a los que no te pueden visitar. Yo te visito por ellos, y  te adoro y amo por ellos.   > Siempre en esas ofrendas de amor son mi alegría. No digan que no tienen pecado,  sino antes bien, pidan mucho al Espíritu Santo que les haga ver sus pecados. Para que haya un arrepentimiento. Pues solamente si fuera el pecado, el robar y matar, pero tiene y comprende mucho cada una de las palabras que se dice.
Aquellos enemigos aúllan porque dicen.  > No vemos a todos aquellos que ya teníamos, y queríamos desviar del camino. Dónde quedaron. No los vemos, Se ocultaron. Qué paso con ellos. Están envueltos en el Manto de María Santísima.
 > Tengan mucho cuidado, porque el mal es tan astuto, que puede tomar hasta animales, como medios para hacer caer algunos de mis hijos, en la ira. Y os los pueden hacer caer en la desavenencia. Y un animal puede ser tomado también por satanás, para hasta dividir matrimonios. Un animal debe estar bendecido por Dios, y debe ser ofrecido también a Dios, como creatura de El. Deben de decir.  > Oh Señor, gracias porque creaste tu animalito, tu perrito, tu gatito, ese pajarito. Oh Señor, te lo consagramos, es tuyo, y te lo entregamos.  Que este animalito no vaya a ser presa de ningún espíritu. Que no vaya a ser motivo de desavenencia, sino antes bien, como tu animalito y como obra tuya,  sea motivo para que nosotros, te demos la gloria al atendértelo y cuidártelo. Porque Tu nos lo has confiado y es criaturita tuya. Oh Señor, escucha y ten piedad, que sin Ti, nada somos ni podemos. Mira Señor mi casa, es tuya Señor. Eres el Rey de Reyes, Señor de Señores en esta casa. Yo te la entrego y te la consagro, dándote gracias porque me la prestas para vivir. Mía solamente es hasta el día que yo viva, después ya no la habitaré más. Señor aquí está, es tu casa,  tus muebles, son tuyos. Oh Señor, todo lo has creado, y has tomado como un medio al hombre, para que estos muebles fueran formados. > Yo quiero que empiecen vida nueva. Estar siempre en un ofrecimiento a Dios, soy vuestro Jesús.
Les doy vida aquí mismo en la tierra, en Cristo mi Hijo muy amado. Si supieran quien es vuestro Padre, estarían contentos, y bailando de júbilo, y de alegría. Diciendo.  > Jesucristo es el Señor, en Él voy a mi Padre, y en mi Jesús, yo quiero hacer morada. Quiero que mi Jesús sea en mi, y dejo todo por mi Señor. Voy a mi Señor y me entrego a Él, y le digo Señor. Aquí estoy, envíame Señor, quiero ir.  Yo vengo contigo pobre necesitado. Tu me ves Señor, no tengo nada que dar. Dame Señor, y lléname de Ti.  > Si en verdad supieran lo que ustedes valen. No estarían tristes, sino antes bien, aún en las enfermedades dirían.  > Señor que alegría me das en esta enfermedad. En Ti, Señor Dios, mi enfermedad para Ti es una ofrenda de amor, cuando te la ofrezco en Ti. Señor, bendito seas, porque por medio de mi enfermedad estás haciendo cosas grandes y maravillosas. Y a me das renovación dentro de mi, y purificación. Te doy las gracias, porque si Tu quieres os me vas a dar mi salud. Pero si Tu quieres, me vas a llevar. Si me das mi salud Señor, oh Señor dame de Ti, quiero ser tu servidor. Pero si me quieres llevar, quiero morir, y renacer en Ti.   > Siempre oren con una entrega a Dios, y oren con humildad. Soy vuestro Dios.
Cuando el pueblo de Dios se reúne en torno a Él, en la Santa Misa, y Yo os perdono sus pecados, por medio de mi hijo muy amado celebrante.  Yo os perdono sus pecados y digo, mis hijos ahorita van a venir al banquete Divino. En el cual Yo con tanta alegría me voy a dar a ellos como alimento, y como bebida. Y ya hay un regocijo en Mí, y una alegría grande. Ya los veo a cada uno y aquel que está en pecado mortal, que tristeza me da. Y digo, aquí está la gracia Divina, santificante. Aquí estoy para perdonarles sus pecados, y prefieren a satanás. Yo les amo y sepan que siempre en la Sagrada Misa, estoy presente con ustedes. Y es una Fiesta Divina, descienden mis apóstoles, ángeles y santos. Descienden todos y dicen.  > Señor, que alegría nos da en este momento. En el cual hay una celebración Divina, de amor, misericordia, y entrega. Os mira Señor, todos están tan inertes, pensando cada uno en diferentes cosas. Cada quien en su pensamiento, que pocos son los que en verdad vienen a entregarse a Ti. Y a decir este momento es solamente para mi muy amado. Señor porque no se acercan cuando te quieres entregar a ellos. Porque prefieren el pecado. Acaso ellos están en la ignorancia.  > Les digo, no hijos, todavía no me aman. Todavía  prefieren el pecado. Pobrecitos hijos, cuando estoy aquí, para darles vida. Aquel que está en pecado mortal, y si le sorprende la muerte, os irán al fuego eterno. Porque no aprovechan la gracia santificante. Pero si cometieron un pecado mortal, y van presurosos a confesarse. Y si por el camino les  sorprende la muerte, igualmente en su querer, el perdón de sus pecados y en el arrepentimiento, cuando van presurosos. Yo les perdono sus pecados. Porque soy Dios de amor y Misericordia. Pues no digan, no se alcanzo a confesar. Si mi hijo se arrepiente, Yo les perdono sus pecados. Porque están en un momento ya de agonía, y quizá no esté un sacerdote cerca de ellos. Y mi hijo no se pierde,  se arrepintió, e iba presuroso con su Señor, para recibir el perdón de sus pecados.
Oren la oración que mi Hijo les enseñó, y medítenla.
Saben que cuando oran, es una ofrenda de amor. Háganlo en espíritu y en verdad, y os digan.  > Mi dulce Jesús, enséñanos a orar como enseñaste a tus apóstoles. Al ofrecer esta oración que tanto le gusta al Padre Celestial, siempre en Ti, y contigo llegue mi oración a mi Padre.
 > No se dejen llevar por ustedes mismos, estén siempre vigilantes. Siempre despiertos, en oración, pidiendo siempre al Padre Celestial, en el nombre de Cristo. Pues el Hijo les ha dicho, todo lo que ustedes pidan en mi Santísimo nombre, mi Padre se los dará. Pero os pidan con congruencia, pidan aquello en lo cual ustedes reciban. Si os lo que piden no es contra la voluntad de Dios, sea antes bien, para su bien y para dar gloria al Altísimo.
Digan.  > Padre tómame de las manos y sostenme, en el momento que yo me quiera tambalear. En el momento que llegue a mi la duda, y en el momento que llegue a mi la tentación, no me dejes Señor.   > Si la tentación llega ustedes, imploren. Señor ayúdame, yo estoy tomado de tu mano.
Les he dado vida,  y la vida en este mundo es pasajera. Son peregrinos, pero busquen tener vida eterna. Busquen la vida en el que es vida, Cristo, mi Hijo muy amado.
Permanezcan en obediencia. Ámen mucho los Mandamientos de la Ley de Dios, y ténganlos muy presentes en sus vidas. Yo les dije en algún tiempo que los tuvieran desglosados, y los tuvieran en un lugar donde todos sus hijos, esposos y amigos los vean. Para que llamándoles la atención se paren, y los lean. Y lo que leen, siempre llegará a su corazón. Pues si ya no los tienen,  vuélvanlos a tener. Allí en la sala, o en la recámara. Tengan siempre a la vista de todos, algún catecismo, la Biblia Sagrada, y libros de vidas ejemplares. Siempre tengan a la vista de todos, aquello que os puede alimentar el espíritu. Y en verdad les digo, que estas familias con el tiempo. Quizá aquellos sus hijos que andan desviados del camino, empezarán a sentir un santo temor a Dios. Aquí estoy con cada uno de ustedes, benditos hijos.
Hay tanto que decirles, y tan poco el tiempo  que queda.



 Les  amo.


Mensaje 8 de Junio 2012












Descargar Mp3



Quién como el Señor Dios.  Quién como Él.
Siempre busquen ser como vuestro Padre. Os mi Hijo les ha dicho, sean santos, como mi Padre es Santo. Y os en quien son santos, y de donde obtienen la santidad. Solamente de mi Hijo Jesucristo, Él los hace santos. Cómo pueden ser santos. Siendo una obediencia perfecta al Señor, y cual es la obediencia. Los Mandatos Divinos,  La Ley de Dios. Os la Ley de Dios, está siempre presente con ustedes.  Los veo a veces que se enojan, que tienen flojera y duermen. Yo les amo mucho así como son, pero no guarden nada en sus corazoncitos. Porque el guardar algo, es como guardar aquel vino que se fermenta. Pero esto es un cáncer que se fermenta, un cáncer en el espíritu, y ese cáncer es terrible. Y os va avanzando, hasta que mueren. Si no se atienden, ni van al único médico Jesucristo, el Señor.
Me aflijo cuando están enfermos, y cuando están en esa enfermedad en el espíritu, que os les  lleva a la muerte eterna. Si caen, no se queden caídos, pidan clemencia. Digan.  > Señor, levántame. Necesito de tu perdón, hazme tuyo, hazme en Ti, y hazme como Tú eres.   > A todos les amo, no con amor humano, sino con amor Divino. Y os les digo el que quiso hacerse humano, siendo Dios, en su humanidad Divina, Él los ha redimido. Ahora ustedes, por las llagas Sagradas de mi Hijo, las vuestras son sanadas. Mi Hijo tan querido ha redimido a cada uno de ustedes, con su Sangre Preciosa. Esta Sangre Preciosa está vigente siempre, en todos los altares, y es para todos mis hijos.  El sacerdote la toma, pero todo el pueblo está invitado. Todos son los hijos predilectos, y los hijos comen, y beben del banquete Divino. Porque los hijos míos, en mi Hijo muy amado, también alcanzan la Divinidad. Estando en gracia perfecta, y santificante. La cual solamente les viene de mi Dulcísimo Hijo Jesucristo. Alégrense.
Aborrezcan el pecado, y digan en todo momento. > Señor, Tú eres bueno, hazme como Tú.   > Pidan siempre como el hijo le pide a su papá.  Yo quiero ser como tu papá, yo quiero aprender de ti.  Aún en el oficio más humilde, el niño se alegra de su padre, y de lo que sabe hacer. Y ese niño tiene una avidez, y un deseo de aprender, lo que su padre sabe hacer. Aún si su padre hace cosas en las cuales, la familia dice que bueno es mi esposo, o que bueno es mi padre. Todos lo admiran y quieren ser como su padre es, o como su madre es. Cuando en ellos ven virtudes. los niños desde pequeñitos, siempre aprenden de su padre, y de su madre. Y siempre quieren ser tal como son ellos. Más acuérdense que la virtud se hereda, Al igual el desacato, y la mentira. Pero también la verdad se hereda. Si les hablo esto es porque los niños, siempre desde pequeñitos van creciendo, según los pastores los guíen. Por el camino por donde ellos van, siempre van sus pequeñitos. Si van por un camino torcido, los niños también van, y crecen por ese camino torcido. Aunque hay muchos que han escuchado la voz del Maestro, la voz de Dios. Y por medio de algunos de mis hijos dicen.  > No conocía al Señor. Yo conocí en mi casa solamente desavenencia, odio, e ira. Malos entendidos, y críticas.   > Ellos abren los ojos, sabiendo que la mentira, y el pecado no era bueno. Y empiezan una vida de virtud. Empieza una nueva generación, pero una generación de santidad. Yo les digo, por los senderos oscuros, siempre entra un rayito de luz. Aquellos evangelizadores, los cuales hacen conocer la verdad en Cristo, y por Cristo, a sus hermanos.
Si se deciden a dejarlo todo por Mí, y os vienen, en verdad les digo, que ustedes en Mí, serán una luz que brilla. Que brilla en todo momento y brilla en el sendero, y en ese sendero, muchos ciegos van a decir.  > Esta luz me hace ver la verdad.  > Y os es la palabra, porque Yo el mismo Dios, a mis hijos les instruyo internamente. Les hablo por medio de las Sagradas Escrituras, que es la palabra viva. Yo siempre estoy buscando que mis hijos estén en la verdad, quiero que busquen, y encontrarán. Toquen y se les abrirá, pidan y se les dará. Yo quiero que siempre busquen, porque Yo estoy pronto para que encuentren.  El camino Santo, y  el camino de la verdad, que es Jesucristo, que siempre está con ustedes. Les beso, y les doy mi paz.
Los que cierran la puerta, son aquellos que tienen la fe, pero no la aprovechan. Le cerraron la puerta a la fe, y la fe se quedo fuera. Y ellos se quedaron vacíos, y en ese vacío, solamente están en una disposición a ellos mismos. Lo que ellos quieren, pero nunca aceptan en esa fe que Dios les había dado. Lo que el Señor quiere darles, y que ellos deberían de recibir. No reciben y están tan vacíos, y por el camino se encuentran al malvado, y les hace ver, lo que él quiere. Les dice  y ellos reciben. Porque encontró aquella  ovejita en la calle, débil, y endeble, casi sin vida.   El demonio siempre está presente, siempre. Acuérdense, siempre está vigilante, y en un descuido que se dan, dice, este se descuido. Por eso les he dicho manténganse vigilantes, despiertos, y orando. Porque el demonio está pronto para hacerles caer, en el abismo, una vez  que ustedes echen la fe, fuera.  Cuando no viene de Dios, acuérdense que hay dos caminos, el bueno y el malo.  Al no creer a Dios, y al no aceptar a Dios, ni los Sagrados Mandamientos, ni los Sacramentos, y al no orar. Son presa fácil para el mal, porque ustedes, no aceptan a su Señor, las cosas de su Señor, y no aceptan la palabra. Y viven como el hijo pródigo, cuando el Señor Dios, los viste de gracia santificante, y los  viste como reyes que son en el rey de reyes. Ellos visten harapos y comen mendrugos. Comen aquello que les sobra a los cerdos. Cuando ustedes acá, comen manjares. Escuchen, y no se aparten del camino, Yo soy Jesús, soy vuestro Dios. Yo soy el sendero, dichoso el que ha decidido dejarlo todo, y seguirme.
No es tiempo de que me vean, pero muy pronto me verán.
Ustedes saben que Yo soy la puerta,  estoy abierto. La puerta está abierta y todo el que quiere entrar, entra. Y todo aquel que quiere comer manjares divinos, entra. Todo aquel que escucha  mi llamado, es un invitado y entra. Dichosos los que vienen acompañados de aquellos que están enfermos, en estado tan grave. Que están muchos de ellos en esa enfermedad, a punto de ir al infierno. Más ustedes en Mí, son llamados, y vamos a quitarle de las garras, a mis hijos, y a vuestros hermanos. Mi Madre muy amada está con nosotros, ella nunca se aparta de su Hijo, y su Hijo muy amado con ella.  Todos nosotros. Ustedes conmigo, en Mí, no teman. Pero quiero que vivan en una vida santa, de obediencia, y sacramental. En un santo temor a vuestro Dios, y cuando ofendan a su hermano, pídanle perdón. Y si os les  ofenden, ustedes dirán.  > Al Señor lo ofendieron tanto y os intercedió por ellos, ante el Padre Celestial.   > En verdad les digo, que aquellos que les ofendieron, son víctimas. Los atrapo la oscuridad, pero ustedes por amor a Dios, y para pisarle la cabeza a la serpiente, le dirán.  Estaba equivocado, perdóname. Mira si tu me ofendiste, yo se que fue un momento de ira, o quizá de mal entendido. Pero perdóname.  > Así es como ustedes vencen, así es como en Cristo vencen. Porque por ustedes mismos nunca vencerían, y en Mí, son vencedores.  Aquel que se enoja y dice, me ofendió. El malvado dice.  > Haré de este, también que el haga lo que yo quiero. Pues ya me abrió la puerta, y yo lo he tomado en mí. Y lo tomaré como un medio para difamar, al que le ofendió. O al que él ha ofendido.  > El malvado siempre  está también en un diálogo, con todos aquellos espíritus pestilentes. Y se amontonan y dicen.  > Vayamos tras aquellas almas. Si, aquellas almas están llenas de luz, pero se descuidan. Cuando se descuiden vamos, y les haremos caer. Mira hay muchos que están de nuestra parte. Mira aún los que se llaman gobernantes del mundo están de nuestra parte.  cuantos están de nuestra parte, muchos, los que se dicen seguidores de Cristo. Vayamos y los tomaremos como un medio. Es más fácil que caigan por medio de alguien visible, que de nosotros que somos invisibles nos vayan hacer caso. Vamos.   > Siempre está el malvado haciendo todo lo que puede, para desviar a las almas del camino. Si les digo esto es para que ustedes estén despiertos, y si alguien les ofende, no sean partidarios del malvado. Si  les ofenden, antes bien, sonrían, humildes, vayan, y díganle. Perdóname.   Porque el que está enardecido, no va a entender razones, y si ustedes lo culparan,  el enemigo que está en ese momento presente. Más hará su obra, para hacerte caer a ti también. Y se enfurecerá más, y tratará de que caigan los dos.  Les hago saber, las intenciones del mal, del demonio, pues es su enemigo mortal. Yo les amo, Yo les aconsejo como un padre aconseja a su hijo. Para que siempre vaya creciendo. Hay algunos padres que quieren que sus hijos, crezcan espiritualmente. Pero son muy pocos, siempre buscan que los hijos crezcan según las cosas terrenas. Que sea un buen abogado, o un buen médico. Pero que pocos dicen, ojala que sea un buen sacerdote.  Ojala que tome el camino de Dios, que pocos son, los que impulsan a sus hijos, a la vida consagrada. Yo les hablo para que estén vigilantes, y en Mí no teman, soy vuestro Jesús.

Soy Dios Espíritu Santo, Padre, aquí están mis hijos tan amados, y tan queridos. Aquí están Padre, los que me diste. Pero son en Mí Padre, alégrate, que todas estas almas están en Mí. Oh Padre venimos ante Ti, Yo te los hago ver. Mira que hermosos son, te los hago ver en Mí mismo. Mírales en cada uno mi rostro, mírales Padre, como hijos de la luz que son. Padre, ellos han decidido dejar todo y seguirme, y están muy contentos. Padre, ellos han sido instruidos, ya no están en la ignorancia.  Saben que si por cañadas oscuras pasan, nada les harán todos aquellos que los acercan día y noche. Oh Padre, mira mis hijos, que hermosos son.  Mira se parecen a Ti Padre, porque Yo soy tu Hijo y todos ellos son tus hijos. Bendícelos Padre, mira que hermosos son, aquí están todos esos espíritus que están llenos de luz. Porque el Espíritu Santo que nosotros les hemos dado, como una ofrenda de amor, está en ellos.  
Alégrense, porque en Mí, son en mi Padre. Y mi Padre se alegra y dice. Oh Hijo que hermosos son, están trabajando, y trabajan en Ti, y Tú en ellos. Mira a cuantas almas están trayendo. El mensaje que nosotros os les damos, ellos  mismos lo están llevando a muchos. Somos en ellos, y por su medio, al llevar este mensaje, ya son portadores de voz. Porque muchos van hablar de nuestro mensaje, que es un mensaje de amor, de conversión, y de vida.
Ustedes que dicen.  > Señor porque yo sufro tanto. Mira tantos que se portan mal, y están gordos y chapeteados. Mira que casas tan hermosas tienen y yo Señor, que he decidido seguirte. Mira Señor, hasta enfermo.  Mira cuanta necesidad tengo, mira tanto que deseo y no lo tengo.   > Hijo amado, Yo te sonrío. No entiendes que todo lo que te está pasando, te hace un Cristo vivo aquí en la tierra. No sabes que esa enfermedad, quizá esa necesidad, o eso que tanto deseas. En Mí, es una ofrenda de amor. Yo no vine hacerles una ofrenda aquí en este mundo, ni que ustedes sean grandes,  de que tengan en abundancia, o una casa hermosa. No hijos amados, Yo fui y soy humilde. Yo soy Dios, y vine a traerles mi Reino y me anonadé por ustedes. Me hice esclavo, nací en un pesebre, estando todos en fiesta.  En una alegría grande, mi Madre y mi Padre humildes, con su niño, envolviéndolo en pañales. Ese niño fue creciendo en el amor con esos padres, carpintero mi Padre, y mi Madre una doncella muy hermosa, y hacendosa. Siempre tejiendo, y haciendo a mi Padre José, sus túnicas, le hacía sus capas. Siempre preparando los alimentos, con un amor, y cantándole a Yahvé mi Padre. Todo el tiempo le cantaba, tarareaba, y levantaba sus manos, mientras ella cocinaba. Y siempre le decía.  > Padre que hermoso eres, me deleito, y se goza el alma mía en Ti. Eres mi amor, mi Dios y  mi Padre. Y os Tú, me has dado a tu Hijo. Oh Padre, aquí está tu sierva, la última de todas. Padre mira, me das tanto en esta pobreza,  y me das tanta alegría,  que mira me das el regalo de ofrecerte un sacrificio. Un sacrificio de amor, en el cual yo quiero serte grata.  > Mi madre amada también enfermaba, igual que todos ustedes y decía.  > Oh Padre, gracias  por esta enfermedad. Porque se que tu le vas a dar salud a muchos. Porque yo te ofrezco mi enfermedad y mi dolor, aquí está. Oh Padre, si tu quieres dale salud a muchos. Oh Padre, muchos están enfermos de su espíritu, dales salud.  >  Y mi Padre todo el tiempo se embelezaba contemplando a su niña, y la abrazaba, la besaba y decía.  Hija si Tú supieras la grandeza que Yo te he dado, por ser tan humilde. Por darme gloria, alabanza y adoración en todo momento de tu vida. Aún en esos momentos que tu tienes sufrimiento, y humillación. Das la gloria y la alabanza.

Les digo esto para que tomen ejemplo de María, mi Madre tan amada, la Purísima, la Santísima, y la elegida. Pero saben que hoy todos son elegidos. Y la pureza, Yo el Señor se las he venido a dar, y purísimos los quiero en Mí. Si les digo esto es por lo que ustedes piensan.   > Por qué yo Señor. Por qué yo no estoy en una casa hermosa, y reluciente.  > Yo les amo y quiero que estén conformes en mi Divina voluntad,  siempre. Ganando su pan con el sudor de su frente, y digan como María, mi Hija muy amada.  > Bendito sea el trabajo, Oh Señor que le das a mi esposo amado José. Mira Señor es arduo, sus manitas se encallecieron Señor. Pero mira Tú le das ese trabajo, gracias Padre.   > Y elevaba sus manos saltando, y bailando para su Señor, tarareando decía.  > Gracias por el trabajo, por el sudor de mi esposo. Mira está ganando el pan, y el pan es sagrado. Porque Tú nos lo estás dando y por medio de este hijo tuyo, que Tu creaste para darnos el pan. El que a tu Hijo que Tu Señor quisiste que Yo fuera su Madre, bendito seas.  Mi hijito tuvo frío.
Soy vuestra Madre María Santísima, y tuvo mucho frío mi niño. Todos estábamos llenos de alegría, pero Yo sentía mi corazoncito partido por la mitad. Traspasado de dolor, mi niño tiene frío, José. Cubramos a nuestro niño, quítate tu capa rápido, que Yo ya me quiete el manto. Pero hace un frío, es el Hijo de Dios, y tiene frío. Rápido vienen los pastores, esos pastorcitos se postraron de rodillas, con sus bocas besando el piso. Aquí ha nacido un Niño Santo, decían  aquellos animalitos, creados por Dios. Se acercaban y daban calor a mi niño, y mi niño en ese momento les sonrió. Tanto a los animalitos como a los pastores. Y nosotros embelezados, José y Yo María Santísima, sonreímos con nuestro niño. Ya se calentó nuestro niño, ya sonríe, le daré de comer. El Altísimo me ha dado leche para su niño, que grande eres Señor. Yo te adoro, por la lechita que tu creaste para tu niño. Oh Padre amado, Quien soy yo. Soy tu pobre sierva y te has dignado darme leche para tu niño.  > Y se postraba,  tan humilde se postraba a los pies de su Señor. Dándole gloria y alabanza  por la leche que tenía para su niño.  Si les digo esto, es para que ustedes que son sus hijos, hagan lo que vuestra Madre. Pues ella está siempre con ustedes y se alegra tanto. La que ha recibido todo el poder, la que fue la Madre de Dios, quien con tanta alegría les recibió a cada uno de ustedes. Porque Cristo Jesús, cada día está en una ofrenda de amor, para todos ustedes, y dice. Madre aquí esta mi amor, cada uno. Y María Santísima le dice.  > Os Hijo, es tu amor y es mi amor. Porque es el mismo amor y ellos te aman con tu amor. Hijo cuanto deseo que todos seamos un mismo amor. Tu amor en mi amor y somos un mismo amor. Mira ellos te aman y te aman con el amor mismo que eres Tú. Fuera de Ti no hay amor, mira, ellos son en Ti. Hijo amado tan querido, ahora que estás en el Reino de los Cielos, Yo te abrazo. Y tengo la alegría de abrazarte y abrazar a cada uno de mis hijos en Ti, como Cuerpo Místico de Cristo.  Les beso, les traigo a mi regazo,  son mis niños, mis Jesusitos. Quizá digan, yo tengo tantos años. Pero son mis chiquitos, y les digo que quizá su carnita se arrugue, y sus cabellitos se pinten de blanco. Pero les digo, que será por un tiempo nada más, porque muy pronto serán separados el espíritu, del cuerpo, y ascenderán en mi Hijo muy amado. Y saben que el Espíritu está joven y que no envejece. Y el mismo espíritu que reciben cuando pequeñitos,  ese espíritu os lo cuidan, es un tesoro que Dios les da.  Saben que sus cuerpecitos pronto van a ser renovados. Sí, hijos amados, todo aquel que ha nacido,  todo morirá según la carne.  Morirá para tener después un cuerpo nuevo, un cuerpo joven, y un cuerpo resucitado. Como resucito el Cuerpo Santísimo de mi Hijo muy amado, igualmente van a tener esa resurrección. Pero es una resurrección divina, ya no van a vestir, y ya no van a comer. Pero allá estarán tan felices, en unos banquetes divinos. Para ustedes sería incomprensible, no entenderían que es el Reino de los Cielos, pero está muy próximo ese tiempo, en el que ustedes vendrán. Y Yo llena de alegría,  los voy a entregar, como Jesusitos chiquitos.  Así dirá el Padre.  > Que hermosos son tus hijos María.  Mira, son en mi Hijo y Yo solamente veo a mi Hijo en cada uno de mis muy amados.   > Alégrense,  el tiempo está muy próximo, pero también les digo que es lo que ofrecen cada día a mi Padre. A vuestro Padre,  nuestro Padre tan amado. Mi Hijo muy amado Cristo Jesús, en su Divina voluntad, quiso hacerles saber. Yo María Santísima, en adoración, en alabanza y en acción de gracias a mi Señor. En todo momento, dándole la gloria y la alabanza. Aún por uno de mis cabellos, y de mis pestañas, todo lo contemplaba como una maravilla, como un regalo de Dios. Una obra hecha de Dios vivo. Estaré en adoración a mi Padre, que es vuestro Padre. Aquellos que son perversos, el espíritu se hace perverso. Y después de esta vida, van a ser como fueron aquí, los malvados irán al lugar de castigo. Más los que escuchan la voz y la ponen en práctica, y dicen yo quiero ser como Cristo. Como se los dijo al principio mi Dios y mi Señor, el Dios de ustedes, mi Hijo amado. Les ha hecho saber en la vida Divina que os su Madre, en su Hijo Divino, quien me dio su Divinidad.  Yo vivía de su Divinidad y Él tomó mi cuerpo, haciéndose hombre, por gracia y obra suya misma. Yo les amo benditos sean todos. Soy vuestra Madre María Santísima.

 > Soy vuestro Dios Jesús, benditos todos. Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, les  bendigo a todos, soy Espíritu Santo, soy Dios Padre Yahvé. Benditos sean los que se alegran y se embelezan, en saber de vuestra Madre. Lo virtuosa, y Santísima. Benditos sean los que escuchan, los  Mandatos que Yo les he dejado, la Ley Divina. Y en esta Ley Divina, vivirán en una santidad. Y os vivirán en santidad después de esta vida, en un tiempo eterno. En el cual no tendrán tiempo, el tiempo no se mide. El tiempo es eterno en el Reino de los Cielos, y muy pronto vendrán. Esfuércense, para Qué lugar van a ocupar. Digan, Estaré entre los campeones, me esforzaré. O me quedaré ocupando el último lugar, mediten hijos amados.
Esto que Yo les permito saber de mis ángeles. Estos ángeles descienden, y ascienden en todo momento.  Ellos vienen con ustedes, como sus hermanos que son, sus protectores, defensores, e intercesores. Pues ellos os aman, no con el  amor como ustedes, ellos os aman con el amor Divino de su Señor. Ellos aman mucho y estos ángeles del Señor, están siempre en mi Divina voluntad.  Les digo, hay muchos que llaman ángeles, ángeles que os les dicen el futuro, y que dicen les van a curar.  Hay ángeles caídos también y se cuentan en millares, por todas partes. Tengan cuidado, hay lugares donde son antesalas del infierno. Tengan cuidado, allí descienden ángeles pestilentes, oscuros, y malvados que buscan el que vayan. Para ellos entrar, y hacer su obra mala, así desviándoles del camino. Os les digo, mis ángeles, y mis santos, y toda mi Corte Celestial están siempre llenos de alegría. Y también intercediendo por todos ustedes, mi Iglesia Militante, y dicen. 
> Oh Señor misericordia, misericordia. Por todos aquellos que te ofenden, misericordia Señor. Misericordia, perdón por todos los que te agravían perdón Señor. Perdón por todos los que profanan el templo vivo que Tú creaste. El que está crismado, el cuerpo de los hombres. Perdón y misericordia, piedad para todo el pueblo tuyo, perdón Señor, perdón.   >  Hijos todos acá están intercediendo, todos ellos son amor y son misericordia. Porque todos están ya en una unificación con su Señor.  Ustedes tienen la alegría de recibir a Dios vivo en ustedes, y me quedo en ustedes. La presencia de quien tanto les ama permanece en ustedes. Si dicen amarme, quiero que en verdad me tengan en ustedes, con un corazón sencillo, y afable. Siempre alegres de que Dios está en ustedes. El Dios que es vida, les da vida. Si no estoy en ustedes, No van a tener vida. Fuera de Mí, no hay vida, estén todos en comunión  en su Señor, y su Señor con ustedes. Este grupo de oración Yo quise que se llamará, Jesús Eucaristía. Y cuando deseo que mi pueblo muy amado,  formen un solo Cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo. Y todos, como Sagrarios vivos de Dios, en todos esté un mismo Espíritu, el Espíritu Santo.  Busquen siempre el ser como Cristo, y Yo Dios mismo soy servidor de mis hijos. Pues vine a servirles y estoy con ustedes, y Yo mismo en ustedes, me hago servidor suyo. Y os en ustedes a los demás, por eso es la santidad, el que ustedes en Cristo son servidores. Pues están sirviendo en el mismo Jesús, y Cristo en ustedes mismos se hace servidor de sus hermanos.
Desciendo a mis muy amados, Yo desciendo para que quieran quedarse en Mí. Desciendo para que ustedes me entreguen la oscuridad que haya en ustedes. Porque Yo quiero que renuncien a todo aquello que es apego en ustedes. Lo que hasta hoy ha sido su Dios para ustedes, aún su misma persona.  Cuando es prioridad ya están haciendo de su persona, y no deben de dar prioridad a nada ni a nadie, solamente a vuestro Dios. Y todo lo que hicieran en su persona, en su familia, y para su familia, todo digan.  > Señor, es para ti, os atiendo mi esposa. Pero en ella que estoy atendiendo, Yo Señor te atiendo a Ti. Y os quiero Señor que en la persona de mi esposa Tú recibas las atenciones como una ofrenda de amor, en lo que Yo estoy haciendo, por cada uno de mis hijos.  Que siempre sea una ofrenda.  Me baño Señor, y yo en tu Divina persona, quiero ofrecerte este baño de amor. Sí Señor, te alabo y te bendigo por el agua que Tú me das para bañarme. Bendito seas, yo te adoro, recibe la ofrenda de mi baño. Peino mis cabellos,  sabes que esta ofrenda de amor y quiero que Tú mi Señor amado, en mí, hagas como que te estoy peinando a Ti. Y peino con amor los cabellos que Tú me has dado, en tu amor. Porque por amor yo peino mi cabeza  que yo se que Tú, mi Señor estás en Mí. Recibe Oh Señor esta ofrenda.   > Ofrenden. María Santísima ofrendaba cada cosa, y en todo momento era una ofrenda de amor, para su Padre. Y su Padre se embelezaba.  No hagan de cosa alguna prioridad, no hagan de cosa alguna su Dios. Porque podrían hacer de cada cosa un ídolo. Yo les digo, benditos hijos, Yo el Señor les amo a todos. Ustedes son únicos para Mí, les beso y les traigo a mi regazo. Todos son mis hijos, hoy les digo a cada uno. Todo tuyo, soy tu Dios Yahvé, mi Espíritu en Ti. 
No los quiero dispersos, muy pronto dejaran este mundo. Yo quiero que asciendan en Mí, y que mi Madre muy amada con gran orgullo, diga. Aquí están mis hijos. Y también les digo, mi Madre es una Madre de amor.  Que al ver sus lágrimas implorando, e intercediendo por ustedes diciendo.  > Sálvalo  Hijo, sálvalo, mira mis lágrimas. Hijo me darás este dolor, toma mi dolor. Yo no quiero que mi hijo se pierda.  > Yo a mi Madre, no le niego nada de lo que me pide. Yo permito que ella entre, con las  almas, y esas almas que dicen.  > Madre mía protégeme, y ayúdame.  Intercede por mí, dile a tu Hijo amado Jesús, que si yo  os ofendí tanto, Me perdone. Dile que estoy arrepentido, os habla Madre mía.   > Y os María Santísima, llena de alegría dice.  > Hijo Tú lo escuchaste todo, el aún no te está  viendo. Está en un lecho de muerte, pronto se va a separar su espíritu del cuerpo. Hijo, por favor tómalo en Ti. No vayas a dejar que mi hijo se pierda. Acuérdate que Tú ya lo redimiste, y Tú lo has dicho. Si hizo algo, no sabía lo que hacía.   > Mi Madre siempre se sale con la suya, siempre me gana toda esa gracia para mis hijos.  Mi Madre es vuestra Madre, y Yo veo a mi Madre sufrir por sus hijos, y Yo accedo a lo que mi Madre me pide, porque le amo y les amo.

El amor les va haciendo crecer en santidad, y el amor les hace desear siempre, y tener hambre de las cosas  sagradas. Estén siempre en el amor, porque el mismo amor les da hambre y sed de Mí, que soy el Amor, Jesús.
Mi Dulcísimo Corazón es morada vuestra, vengan todos, sumérjanse en mi amor. Vengan y os  de mi amor vivan, reciban esa llama de amor que solamente de Cristo les viene, el Espíritu Santo. Yo doy a mis hijos mi Espíritu, una donación de amor. Es el Don de amor del Padre y del Hijo. Alégrate Iglesia Santa, y peregrina, alégrate en tu Señor Jesús, y alégrate de que Tú peregrines en el Dios vivo. Quien se queda con ustedes como pan de todos ustedes, peregrinos son. Y Yo soy pan del peregrino, pan del muy amado. Y Soy bebida de vida. Yo doy de beber, para que en Mí,  y Yo en ustedes. Es este peregrinar, siempre en el pan, en el cual Yo soy todo, con mi Cuerpo, mi Sangre, mi Alma y mi Divinidad en ustedes.
Mírame en ti mismo, Yo estoy en comunión contigo. Estamos en común unión, Yo en ti y tu en Mí. Acuérdate que Yo te dije que mi Padre te llama, os mi Jesucito. Y mi Madre te llama, mi Jesucito. Porque mi Padre me ve en ti, mi Madre me ve en ti. Mi Madre siempre les contempla y ve a su Jesús, a su niño. Así pues, ámense todos como Cristos vivos. ámense todos viéndome a Mí, los unos a los otros, aún en que para ustedes es insignificante, y aún en aquel que ven en la calle sucio. Para muchos hasta repugnante, quiero que ustedes digan, allí va mi Jesús. Y que harán con su Jesús.  Le voltearán la cara, les digo mediten.
 Les  doy una abundancia divina, y esa abundancia que les doy, es la palabra. Es el conocimiento entre la verdad y la mentira, y les he hecho conocer las intenciones del malvado satanás. Y también les he hecho conocer mi amor y mi misericordia, y les he hecho saber que Yo me doy, y quiero ser en ustedes una ofrenda. Siempre quiero que me reciban como esa ofrenda de amor. Quiero ser en ti, llévame en ti, para que  tu Dios de vida, te de vida. Quiero ser en ti, déjame  quedarme en ti. Aunque tu me ames con tu amor tan pequeño, dame tu amor tan pequeño, para que Yo te de mi amor infinito, todo amor es vida.
Tomo de mi Madre tan querida toda ofrenda. En verdad, si a ustedes se les olvida ofrecerme uno solo de sus respiros, a mi Madre Santísima no se le olvida. Y me está ofreciendo cada respiro, cada paso,  cada mirada, cada obra, cada movimiento de sus cabellos, y cada latido de su corazón. Misma mi Madre me ofrece su cansancio,  su trabajo, y su oración. Mi Madre muy amada, me da su ofrenda amor, cuando ustedes me reciben en el Sacramento de la Santa Comunión. Todo es ofrecido y nada queda sin mérito. Mi Madre amada entrega a sus hijos cada día, y dice. > Hijo aquí está la ofrenda de amor, ellos me han pedido ofrecerte todas sus obras.  Toda ofrenda ellos me la han pedido, son mis hijos, y Yo como su Madre, quiero que ellos crezcan en santidad, y en amor, y llenos de gracia Divina. Yo te ofrezco Hijo, en el nombre de cada uno de mis hijos, en todo momento  toda ofrenda. Y en el último día  mirarán esas ofrendas que fueron tan hermosas, y gratas para Dios. Porque ninguna quedo sin mérito, todo mérito recibió. Y ustedes en una ofrenda diaria, el Señor dice.  > Madre, Tú me das diario como ofrenda de amor, al que Yo te confié y Yo te digo. Oh Madre, mi corazón está abierto, morada sea pues de este hijo, que te entregué en mi amantísimo corazón. Les digo esto para que vayan creciendo cada día en virtud, en santidad, y en obras en Cristo Jesús. En este Jesús que tanto les ama y que ustedes me ofrecen todo, por medio de mi Madre amada. Benditos sean por la  fe que os tienen. Yo les doy esta fe que ustedes no comprarían, ni recibirían de nada, ni de nadie. Es una ofrenda de amor.
 Digan como niños.  > Oh Señor Jesús, en vuestro nombre, yo levanto este rosario. Pero como Tú eres en mí,  yo lo levanto con tu misma mano. Tú en mi y yo en Ti. Oh Señor, con mi Madre amada, quiero Señor Dios Todopoderoso, que este rosario quede enlazado, en el santo rosario de mi Madre tan querida, vuestra Madre. La que te llevo en su vientre Santísimo, durante esos nueve meses. Señor Dios Todopoderoso, nos has hecho hijos suyos, pues Oh Señor Dios, queremos que siempre el rosario de nuestra Madre, en tu Divino querer, por el amor y misericordia que os  tienes a vuestra Madre Santísima, y a nosotros, nos concedas que el  rosario de María Santísima, nuestra Madre, esté siempre enlazado en este rosario. En el cual es visible, pero el rosario de María Santísima para nosotros es invisible en este momento, pues sea visible siempre Señor, como luz que es. Señor Dios para que os disipe las tinieblas en mi hogar. > Y en mí llevándolo  con  devoción y con fe, y rezando con amor el santo rosario. Y así rezando el rosario, con mi familia, dándole  así la gloria, la alabanza y la adoración. En nuestra Madre Santísima, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en cada meditación. En cada adoración, y en cada misterio del santo rosario de cada día. Desde el anuncio del arcángel, hasta el momento en que el Señor Dios Todopoderoso fue entregado a María Santísima en sus brazos, bajado de la cruz. Así pues hijos  con fe pidan y reciban.
Mis santos se alegran, es la comunión de los Santos. Se alegran en su Señor, y os vienen y os dicen.  > Señor bendito seas, mira que alegría, un día nosotros fuimos peregrinos. Oh Señor, Tú también fuiste peregrino, como Dios y hombre, Señor. Pero tu llegaste en el peregrinar por amor a todos con una cruz, y redimiste a todos. Mira Señor  redimida yo, alcancé la corona de la santidad dada de Ti, para mi. Por el amor que nos tienes, ahora aquí están mis hermanos, esperando esa corona. Esa corona de santidad, todos ustedes hermanos, busquen siempre ser santos. Como aquel que se esfuerza tanto por llegar a ser grande, esfuércense por llegar a ser grandes en la grandeza de Cristo, en el Reino de los Cielos, intercedo por ustedes,  soy vuestra hermana Rosa de Lima.  La  que me hizo santa el Santo de los Santos, Jesús.
> El precio que Yo pague por ustedes, es un precio de amor.  La redención para ustedes, ganado está el Reino. Allí está la puerta, benditos sean todos que en Cristo, buscan siempre dar la gloria y la alabanza, al Dios vivo y verdadero. Quien los redimió.
San José  Sánchez del Río aquí está, él sufrió por amor, y os por amor Yo el Señor, le doy tanto mérito. Al que por amor a su Señor, derrama su sangre, que en verdad les digo, que quedo esa sangre. Y esa sangre en Cristo mismo, es un semillero de santos. Porque Yo soy Dios y soy bueno.
Les doy mi amantísimo corazón, en el corazón de María mi Madre, está mi corazón. Y Yo tomo el corazón de mi Madre amada para entregárselos con amor. Tienen una Madre y un Padre, Cristo es vuestro Dios y Señor, vuestro hermano, y amigo, y también vuestro Dios Redentor.


Les amo.

Mensaje 1 de junio 2012






Descargar Mp3:



Hijos amados, ustedes ya no son extranjeros, no son advenedizos. Son mis hijos y Yo les amo, benditos sean. Os aquel en el cual hay dobleces, allí se esconde el malvado,  el demonio. No puede haber dobleces en mis hijos, o una doble intención. No puede haber en los que me aman, algo de lo que no viene de Mí.  Y aquel que trame el mal contra su hermano,  lo está tramando para el mismo.  Porque el mal que quiere para su hermano, ese mal caerá sobre el, y su familia. Porque abre su corazón al malvado, y  hace  de él su presa. Todos ustedes que dicen.  > Señor, vengo adorarte.  > Os les digo, quiero una ofrenda pura, de los hijos de Dios que dicen.  > Señor vengo con un corazón sincero, a entregarte mi ofrenda.  > Y si tienes algo contra tu hermano, anda reconcíliate con él. Porque Yo el Señor Dios te digo, si no perdonas, no puedes decir.  > Padre, perdóname mis ofensas.  > El que no perdona a su hermano no puede ser perdonado.  Anda primero, pídele perdón a quien hayas  ofendido. Pídele perdón de todo corazón,  si él te ha ofendido, dile.  > Yo  creo que debemos  reconciliarnos, porque a Dios no le gusta que estemos enojados.  > Y os hijos los esposos que están enojados, no pueden ir  a dormir estando enojados.  Reconcíliense y digan.  > Señor danos tu paz, únenos en Ti. Danos la sabiduría que necesitamos, danos la fortaleza, y danos el amor para reconciliarnos.  > Todo aquel que os diga a su Señor.  > Señor yo te amo.  > Pero no ama a su hermano,  es un mentiroso.

Aquel en el cual está el mal, y los que traman el mal,  no vivirán.  Y aquellos malvados que se arrepienten de su pecado, y en ese arrepentimiento dicen. > el Señor Dios me perdonó mis pecados.  > Y se arrepienten de todo corazón y empiezan una vida nueva, en verdad les digo, que estos mis hijos. Yo ya no me acordaré de su maldad ni sus pecados. Porque ellos se han arrepentido, dolidos de  todo corazón de haber ofendido a su Señor, y empezando una vida nueva en Cristo,  para Cristo, y os en Cristo.  Todo aquel que diga.  > Señor,  vengo con un corazón sincero a entregarme a Ti.  > Yo os abro mis brazos y les abrazo. Benditos sean todos, les pido, arrepiéntanse de sus pecados, hagan un examen de conciencia. Y pidan  Espíritu Santo ilumíname, dame entendimiento, y dame el amor para perdonar.  Dichoso el que dice.  > Señor he pecado, soy pecador. Ten compasión de este pobre pecador.

 > Ámense los unos a los otros, bendíganse los unos a los otros. Un mandamiento les ha dejado mi Hijo, un Mandamiento Nuevo. Os que se amen los unos a los otros, como Él les ama.  Benditos sean todos los que se aman, los que no traman el mal para su hermano. Aquel que trama el mal para su hermano, os en verdad  les digo, pobrecito hijo mío. Os acaso espera de su Señor, cuando el Señor que es bueno. Y les pide que se arrepientan, y que hagan el bien. Y si ustedes van por un camino equivocado, no pueden pedir al Señor, ayúdame Señor.  Si tu estás haciendo el mal a tu hermano. Os pues, ámense los unos a los otros, perdónense, y volteen a ver a vuestro Padre que está en los cielos. Y que en todo momento les está viendo. Dichosos que os escuchen el consejo de vuestro Dios, y lo ponen en práctica.

> Soy vuestra Madre María Santísima. Hijos Yo les cubro con mi manto, en Mí no tengan temor y os  pidan.  Os pidan siempre por intercesión de vuestra Madre, digan.   > Mi Madre amada te pide Señor por mi, mi Madre amada me conseguirá este favor que Yo te pido. Y tu no se lo negarás mi Señor, porque ella es tu Madre, y os es mi Madre quien te lo está pidiendo.  Oh Señor, mírame con compasión y escucha mis pobres ruegos, que mi Madre amada ha tomado en ella, y los hace llegar hacia Ti.
 
 > Todos ustedes unidos con vuestra Madre Santísima, como sus hijos, no tengan miedo. Porque mi Madre muy amada, les protege, y les asiste en tiempo de que tienen esas penas tan grandes. De que lloran y gimen, allí está mi Madre muy amada. Déjenla como vuestra Madre que les enjugue sus lágrimas, que ore e interceda por ustedes. Pero muchos se dejan llevar por lo que sienten y os creen que el Señor los ha olvidado.  Muchos de mis hijos se alejan y dicen.  > Iré a ver quien me da lo que yo quiero.  > Y pronto está satanás, y os les hace creer que el les dará aquello que piden. Aquello que aún no saben si es bueno, o no para ustedes. Muchos están pidiendo, y piden aún cosas innecesarias. Piden en abundancia.  > Quiero mucho dinero, quiero un negocio grande, quiero vivir dignamente para que me admiren.  > Esa es una equivocación, eso no es lo que les he venido a enseñar. Les he traído en mi palabra, que ustedes son reyes aquí, y que como mis hijos son soberanos aquí.  Están en una equivocación, aquí no es su soberanía. Y si ustedes quieren que Yo les de esta soberanía aquí, Yo no se las daré hijos. Si ustedes dicen. > Señor dame la dignidad aquí, porque yo quiero que todos mis hermanos, me vean grande como tu hijo.  > Yo te digo que equivocado estás.  Sí, son soberanos en Mí, pero su soberanía, no es de este mundo, como no fue conmigo. Yo no vine a reinar en este mundo, ni busque mi reinado aquí. Los  míos no buscan su reinado aquí.  Antes bien, saben que la humildad, en la entrega a vuestro Dios. Amando a cada uno de sus hermanos, es como encuentran la verdadera soberanía. Al darse a sus hermanos, al ser misericordiosos y compasivos. Allí está la soberanía que Cristo el Señor, les da. Porque El es el  único soberano, y El les hace soberanos en Él mismo. Exaltándolos como sus hijos, y diciendo este en verdad es mi hijo.  Miren mis hijos, a mi hija muy amada, Santa Teresa de Calcuta.  Quiso ser un Cristo vivo aquí, ella abrazaba,  y besaba a su Cristo, en los leprosos, en aquel necesitado, lo levantaba,  le lavaba los pies, y le daba de comer. Como si fuera su niño, al enfermo le asistía.  Así como ella, otros muchos más de mis hijos que están en el Reino.  Eso es la soberanía en ustedes, la cual en Mí reciben. Porque solamente del Soberano, del Dios vivo, ustedes reciben soberanía.  Cristo ha venido a enseñarles el camino de la verdad, y de la vida, y que se amen.  Soberanos los quiero. Porque la soberanía la ha ganado el Señor Jesús, quien con su pasión Santísima les ha dado vida nueva. Y El es el Señor de Señores, y fuera de Él no hay otro. Pues el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Somos  Trino y Uno, tres personas distintas, y un solo Dios verdadero, un solo amor. Y aquel que ama con el amor de Dios, será aquel que da testimonio de Mí.

Ustedes que os aman, amen  siempre en Cristo. Si ustedes aman con amor humano, ese no es amor. Sino antes bien, el amor se da siempre en un desinterés, en una entrega, en una hermandad, y en un querer lo mejor para su hermano. Ámense siempre en esa caridad de los hijos de Dios, digan todos.  > El Señor en mi, quien contra mi. El Señor es en mi y me ha dado vida. El Señor ha roto todas mis ataduras. El Señor me ha hecho soberano en Él, el Señor Jesús es mi Señor, y  yo soy salvo. El Señor me ha salvado y el Señor no me dejará en manos de mis enemigos. Y os mi Señor que es amor,  en su amor yo amaré. porque El me da su amor y Él mismo me ha dado su vida. y me da su vida y su vida es en mi. Y yo le doy a mi Señor, mi vida y me entrego a Él sin reserva. Señor yo quiero que me recibas hoy en Ti, me entrego a Ti Señor,  como hijo de María Santísima.  Me entrego a Ti Señor, por medio de mi Madre tan amada y yo se Señor que escuchas mis ruegos, y que me harás un hombre nuevo. yo quiero que me renueves,  dame una renovación en Ti. te la vengo a pedir con fe, como tu hijo, Dame la fe. Yo quiero ser tu testigo, hazme testigo tuyo, lléname de Ti. Oh Señor, tu escuchas los ruegos de tus hijos, y Tú sabes que de todo corazón te lo estoy pidiendo. hazme Señor como Tu eres, dame todo lo que yo necesito. Señor Dios, vengo pobre, y necesitado ante Ti. Oh Señor,  mírame Señor, postrado a tus plantas. se que Tú nunca me dejarías Oh Señor.   > Yo el Señor doy esa renovación en el Sagrado Sacramento de la santa confesión, en el arrepentimiento de sus pecados. En su vida diaria, aún en lo más sencillo, en el  trabajo de vuestra casa, en el trabajo como obrero, como profesionista, en todo momento. Pueden dar la gloria, la alabanza, y la adoración a vuestro Dios y Señor, cuando os dicen.  > es todo por Ti mi Señor, te doy gracias porque me das el regalo de poder darte esta ofrenda. Dame el regalo de ser grato para Ti, toma mi cansancio. Porque se que Tú le vas a dar mérito, toma mi cansancio en Ti Oh Jesús. Quiero llevar mi  cruz de cada día contigo, y si mi cansancio puede mitigar tu cansancio y dolor. Que alegría, hazme grato en Ti, quiero ser grato para Ti. Pero como solamente de Ti me viene todo bien. Oh Señor dame el  regalo que yo te pido, quiero ser grato para Ti, y una ofrenda hermosa. Dame el  regalo de poder ofrecerte todo lo que voy hacer en tu Santo nombre. Porque Tú eres bueno, y porque Tú en mi y yo en Ti, daremos testimonio. Yo quiero ser tu testigo, se que tu no me negarás lo que yo te pido. Hazme grato a Ti Señor, porque yo quiero que muchos sean gratos para Ti.  > Pedirán con fe, y el Espíritu Santo que es bueno, y que es el amor les va a dar en abundancia.

Pidan en su corazón aquellas necesidades más urgentes. Que Yo les digo son las espirituales.  Muchos de mis hijos tienen ropa, tienen zapatos, y siempre están queriendo más. Tienen amontonado todo y otros lo están ocupando, y eso no es grato para  Mí.  Miren Yo el Señor nunca tuve en abundancia, porque no es más la ropa ni los zapatos, que el cuerpo. Su cuerpo sea vestido con ropa holgada, no la usen entallada, y no tengan en abundancia. Pues acuérdense que donde ponen su corazón, allí está su tesoro. Y algunos ponen su corazón en esas pequeñeces, y tienen aquella ropa que dicen, ya no me queda, pero ya me quedará. Y siguen amontonando, hoy les digo estoy necesitado, mírenme en cada uno de sus hermanos, los cuales están desarropados. Miren aquellos que andan en la calle,  tan sucios,  con zapatos rotos. Y a ellos son a los que quiero que les digan.  > Mira quiero que te pongas mis zapatos, quiero que te pongas mi sueter, y mi pantalón.  > Acuérdate que es tu hermano, acuérdate que es hijo de Dios. Acuérdate que Yo Jesucristo estoy en él, pidiéndote.  Tengo hambre, dame de comer, tengo sed, dame de beber. Si alguien te pide, dale si lo tienes.  Si no lo tienes, regálale una sonrisa, y una palmadita. Nunca des fríamente lo que tu vas a dar, dalo con amor. Y así serás mi testigo, y mira que sin que te des cuenta, muchos abrirán su corazón a la caridad.  Si quieres ser mi testigo, Haz lo que Yo te pido.  La caridad, y el amor siempre será  algo que te liberará de la muerte eterna. Te liberará del malvado satanás. Porque os hijo, todos los misericordiosos y compasivos, son para el malvado, invisibles. Porque Yo permito que ustedes sean invisibles, sean pues misericordiosos, y ámense los unos a los otros.
Todos ustedes,  que llevan su cruz de cada día, digan. > Esta cruz,  en la cruz de mi Jesús. Y mi Jesús llevando mi cruz, en su cruz. Y en mi Jesús, llego con mi cruz a mi Padre. Y mi Padre tomará mi cruz como una ofrenda, y será tan grata como la cruz que el Hijo, llevo al Padre.   > Hijos amados,  vivan siempre en el  amor de Dios.
Cuanto deseo que ustedes digan.  > Hoy salgo con mi Cristo, hoy voy con mi Cristo, y llevo en mi Cristo. Hablo con mi Cristo, porque mi Cristo habla por medio de mí. Yo voy hacer conocer a mi Señor Dios, para que otros le llamen, Señor mío y Dios mío.   > Y para que otros escuchen la voz del Padre, en el último día. Diciendo, entrad mi muy amado, entrad, tú fuiste mi testigo. Entrad y tomad posesión del Reino que mi Hijo muy amado Jesucristo, ganó para ti.  Yo soy vuestro Dios y Señor, y les pido, no se alejen. Que Yo el Señor, siento un gran dolor cuando veo que se alejan. Lloró, y gimo, como en el huerto de los Olivos. Es el mismo dolor que siento. Muchos solamente se dedican a desviar almas del camino, orad por ellos e interceder por ellos.
Quieran vivir en la verdad, y amen la verdad. La verdad les hace libres. La mentira cuando la dicen,  y creen que por medio de ella se liberarán,  no saben lo que dicen. La mentira les esclaviza, y la mentira no viene de Mí.
La santidad cuesta. Y les cuesta la renuncia al pecado, la renuncia a maldecir, la renuncia a la crítica, y a la calumnia. La santidad cuesta, pero en Cristo vuestro Dios,  vencerán a todos esos espíritus malvados. Que en un descuido les pueden hacer resbalar, y caer. Pero Yo el Señor, les digo, siempre estoy con ustedes, y cuando ustedes claman llorando.  > Señor pequé, y caí.  > Me duelo de ustedes, Yo mismo les doy el arrepentimiento, y el dolor. En Mí no morirán, en Mí  tienen vida, y os la vida en Mí, en este mundo peregrino, os les va a costar. Aún quizá desvelos, y cansancio. Porque Yo los he invitado a estar en una cadena de oración y muchos se han cansado. Si supieran el mérito que le doy a esta cadena de oración. Quizá para ustedes sea mucho lo que Yo les pido, una hora de oración. Y en verdad les digo, que Yo le estoy dando mucho mérito. No nada más para ustedes, para muchos. Porque Yo soy un Dios de amor, y agradezco la ofrenda de mis hijos, y su sacrificio. Quizá les pida un poco de desvelo, y un poco de cansancio, acuérdense que se robustece, y se fortalece tanto el espíritu. Pues Yo mismo el Señor Dios, veo su esfuerzo, y en verdad su amor. Y os digo, mi hijo me ama, hace un esfuerzo por Mí. Cuando Yo le di todo, y me doy todo por el.  Y él me da en sacrificio, una hora de oración.  Si supieran lo que os vendrá luego, el sentimiento que habrá luego en ustedes, y la fortaleza. Y os hijos, en el último día, esas 365 horas que os le ofrecieron a vuestro Dios de oración. Esas 365 horas como una ofrenda de amor, y sacrificio, Yo se los multiplico por una eternidad. Porque fueron 365 horas de una entrega total de amor, a Dios y a mi Madre amada. En el rezo del Santo Rosario, en esa adoración y meditación a mi Sagrada Pasión tan dolorosa. Pues si supieran, en esa hora, cuantas almas estoy Yo  levantando. En esa hora cuantas almas estoy trayendo a Mí. Les digo, sí, les cuesta la salvación. Pero en Mí, Yo les doy esa fortaleza, ese ánimo, y ese deseo a seguir, cuando veo en sus corazones, que tienen ese deseo de Mí.
Acuérdense que soy en ustedes, y que Yo me entristezco grandemente cuando discuten. Cuando dejan entrar la soberbia, la envidia, y el celo. Cuando dejan entrar ese espíritu, el cual los quiere hacer grandes, poderosos, y soberbios. Os Yo les digo, cierren la puerta, ustedes me conocen, Yo me he hecho conocer. Os les digo a todos, son mis hijos, no me entristezcan al buscar para ustedes mismos el mal. No me entristezcan al querer ser ustedes piedra de tropiezo, y al sacarme de tu hermano. Antes bien, ora por tu hermano y háblale. Dile siempre de tu Señor, que es amor. Yo soy Dios, y en verdad les digo que en Mí todos, y Yo con ustedes. Yo soy el Espíritu que unifico la Santa Iglesia, Católica, Apostólica, y Romana. Esta Iglesia es apostólica, está toda en Mí. Yo les digo, toda mi Iglesia está en un solo Espíritu, el Espíritu Santo. Toda esta Santa Iglesia, la cual fue fundada por Cristo, por Dios vivo, y verdadero, es el Cuerpo Místico de Cristo.  Y os Cristo con su Cuerpo, y  su Iglesia, llega al Padre Celestial, y os dice. Padre aquí está el que tu me diste, aquí está mi hijo, yo te lo vengo a entregar en Mí mismo. Vengo a darte parte de Mí mismo, él fue bautizado. Aquí estoy en mi hijo, en mi hermano, aquí está mi redimido y te lo vengo a entregar.  Esas son las palabras que habla el Señor Jesús, cuando Él llega y os les entrega. Llega a entregar parte de Él mismo. El mismo, su Cuerpo Místico.

Digan todos a una voz.  >  Gracias Padre, por habernos dado a tu Hijo. Gracias Padre porque en tu Hijo nos diste tu Santo Espíritu. Gracias Padre porque en tu Espíritu nos das vida. Gracias Padre, porque en el Espíritu somos uno en Ti, y en el Hijo. Gracias Padre, porque nos has unificado a todos, como un solo Cuerpo. El Cuerpo Místico de tu Hijo. Gracias Padre porque fundaste esta Santa Iglesia Católica en Cristo Jesús, y os Cristo como piedra angular. De todos nosotros, Iglesia de Dios. Todos somos en esa piedra angular. Gracias Padre, por todos aquellos que tomaste de entre tu pueblo, tus sacerdotes. El sacerdocio que Cristo Dios Todopoderoso, quiso dar a su Iglesia, y os en Cristo.   > Todos son sacerdotes, pero mi Hijo muy amado, os ha tomado entre todos ustedes, como formó a sus apóstoles. Algunos como son, el Papa, los Obispos, los sacerdotes, y todos aquellos que se han abandonado en su Señor. En una caridad, y amor, todos aquellos que están en castidad, en obediencia y en una pobreza, han dejado todo por su Señor. Y el Señor les ha tomado como un medio para darles vida nueva, en cada uno de los Sagrados Sacramentos, en Cristo Jesús. Quedan adheridos, en cada Sagrado Sacramento.  Cristo es Jesús Sacramentado, y todos ustedes en Cristo son. Todos ustedes viven una vida Sacramental. Alégrense pues, el Señor Dios que tanto les ama, les dice. La Iglesia de Dios está unificada en un solo Espíritu.  Son muchos espíritus, pero todos estos espíritus, todos unificados en un mismo Espíritu. El Espíritu de Dios, pues, ámense, vivan la fe,  que Cristo el Señor les ha traído. ámense y den testimonio de que la Santa Iglesia Católica, Apostólica, y Romana, esta Iglesia en Cristo, es una Iglesia en la cual solamente Dios Todopoderoso, os ha querido haya Sacramentos. Cristo NO tiene más esposas, solamente tiene una. Cristo ama a todos sus hijos, y todos aquellos que andan dispersos. Yo les digo, Yo no les vine a condenar, pero también les digo, bautícense y crean en el Evangelio. Para que puedan entrar en el Reino de los Cielos.
Aquel que dice Jesucristo es mi Señor, en Cristo tengo vida, en Cristo todo lo puedo. Profesen esta fe con todos sus hermanos.
Yo estoy con ustedes, me he quedado y les doy vida. Vida en el Espíritu, soy Dios, y soy vida. Y tienen vida por un tiempo según la carne, pronto dejaran este peregrinar. Dichosos los que se preparan como la novia, que se prepara con tanta ilusión para los desposorios, con su muy amado. Hoy les he hablado como quiero que se preparen, para esos desposorios eternos con Cristo.
Ustedes son mis hijos y valen mucho. Yo se los digo, fuera de Mí, serían como aquel que mendiga.  Aún las bellotas de los cerdos, y visten harapos, cuando son hijos del Rey de Reyes. Y Yo les doy lo mejor, les doy mi Cuerpo, mi Sangre, mi Alma, y mi Divinidad. En esas ofrendas que ustedes apartan para Mí, y que llevan al altar, como una ofrenda misma para vuestro Dios. La cual Cristo en esas ofrendas, me doy todo como ofrenda en el pan, y en el vino para todos ustedes.
Tan hermosos mis pequeñitos, os ustedes que dicen, voy a Cristo. Sepan que Cristo, está ya con ustedes. Y os que dicen, Jesucristo es mi Señor, digan, yo soy hijo del Señor, mi Jesús. Y digan siempre, Cristo reina y Cristo me ha llamado a reinar con Él.  Todos ustedes que llamen a Jesucristo su Rey, su Señor, sepan que el Señor Dios, les ha hecho uno en Él. Y que ustedes en Él reinan ya.  Y que el Señor Dios, como sus hijos les ha dado su Señorío. Benditos los que se reúnen con amor, en el amor mismo de Dios, y en el amor de vuestra Madre. Que es el amor de Dios, y el amor en ustedes. Os les trae, para que tengan esta cita de amor, y en el mismo amor, reciban renovación.  En el mismo amor que es Cristo, ustedes reciben esa paz interior,  en el mismo Señor Dios que es amor y que es el Padre. Ustedes hijos amados reciben del Padre Celestial, como  sus hijos, esas gracias abundantes. Y todos son llamados, sin excepción, a que reciban Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo quiere que cada uno de ustedes, sea siempre un testigo de Cristo. En el mismo Espíritu Santo que es amor, sean pues amor. El que es amor, es vida. Y el que no tiene amor, solamente hay muerte en él.
Ámense los unos a los otros, unifíquense como Iglesia. Perdónense y digan.  > el Señor Dios me ha hecho uno en Él, y como Cristo ama, yo amaré. Y en su amor y su perdón, yo perdonaré.   > Si tuvieran fe, y dijeran el Señor mi Dios, es todo para nosotros, y en el que es todo, somos  todos. Todo lo hacemos en el nombre del Señor, que nos ha dado vida y que nos fortalece con su espíritu. ámense mucho los unos a los otros. Como  hermanos todos, como familia real en el Señor Dios, único y verdadero Jesucristo. Y en Cristo, en el Padre, y el Espíritu Santo, os les amamos Trinidad Santa, a todos ustedes. Les amamos hijos, que nos dan tiempo, del tiempo que les damos. Como una ofrenda exclusiva para el Señor Dios, de quien todo les viene.

Les amo.