sábado, 11 de agosto de 2012

Mensaje 1 de junio 2012






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Hijos amados, ustedes ya no son extranjeros, no son advenedizos. Son mis hijos y Yo les amo, benditos sean. Os aquel en el cual hay dobleces, allí se esconde el malvado,  el demonio. No puede haber dobleces en mis hijos, o una doble intención. No puede haber en los que me aman, algo de lo que no viene de Mí.  Y aquel que trame el mal contra su hermano,  lo está tramando para el mismo.  Porque el mal que quiere para su hermano, ese mal caerá sobre el, y su familia. Porque abre su corazón al malvado, y  hace  de él su presa. Todos ustedes que dicen.  > Señor, vengo adorarte.  > Os les digo, quiero una ofrenda pura, de los hijos de Dios que dicen.  > Señor vengo con un corazón sincero, a entregarte mi ofrenda.  > Y si tienes algo contra tu hermano, anda reconcíliate con él. Porque Yo el Señor Dios te digo, si no perdonas, no puedes decir.  > Padre, perdóname mis ofensas.  > El que no perdona a su hermano no puede ser perdonado.  Anda primero, pídele perdón a quien hayas  ofendido. Pídele perdón de todo corazón,  si él te ha ofendido, dile.  > Yo  creo que debemos  reconciliarnos, porque a Dios no le gusta que estemos enojados.  > Y os hijos los esposos que están enojados, no pueden ir  a dormir estando enojados.  Reconcíliense y digan.  > Señor danos tu paz, únenos en Ti. Danos la sabiduría que necesitamos, danos la fortaleza, y danos el amor para reconciliarnos.  > Todo aquel que os diga a su Señor.  > Señor yo te amo.  > Pero no ama a su hermano,  es un mentiroso.

Aquel en el cual está el mal, y los que traman el mal,  no vivirán.  Y aquellos malvados que se arrepienten de su pecado, y en ese arrepentimiento dicen. > el Señor Dios me perdonó mis pecados.  > Y se arrepienten de todo corazón y empiezan una vida nueva, en verdad les digo, que estos mis hijos. Yo ya no me acordaré de su maldad ni sus pecados. Porque ellos se han arrepentido, dolidos de  todo corazón de haber ofendido a su Señor, y empezando una vida nueva en Cristo,  para Cristo, y os en Cristo.  Todo aquel que diga.  > Señor,  vengo con un corazón sincero a entregarme a Ti.  > Yo os abro mis brazos y les abrazo. Benditos sean todos, les pido, arrepiéntanse de sus pecados, hagan un examen de conciencia. Y pidan  Espíritu Santo ilumíname, dame entendimiento, y dame el amor para perdonar.  Dichoso el que dice.  > Señor he pecado, soy pecador. Ten compasión de este pobre pecador.

 > Ámense los unos a los otros, bendíganse los unos a los otros. Un mandamiento les ha dejado mi Hijo, un Mandamiento Nuevo. Os que se amen los unos a los otros, como Él les ama.  Benditos sean todos los que se aman, los que no traman el mal para su hermano. Aquel que trama el mal para su hermano, os en verdad  les digo, pobrecito hijo mío. Os acaso espera de su Señor, cuando el Señor que es bueno. Y les pide que se arrepientan, y que hagan el bien. Y si ustedes van por un camino equivocado, no pueden pedir al Señor, ayúdame Señor.  Si tu estás haciendo el mal a tu hermano. Os pues, ámense los unos a los otros, perdónense, y volteen a ver a vuestro Padre que está en los cielos. Y que en todo momento les está viendo. Dichosos que os escuchen el consejo de vuestro Dios, y lo ponen en práctica.

> Soy vuestra Madre María Santísima. Hijos Yo les cubro con mi manto, en Mí no tengan temor y os  pidan.  Os pidan siempre por intercesión de vuestra Madre, digan.   > Mi Madre amada te pide Señor por mi, mi Madre amada me conseguirá este favor que Yo te pido. Y tu no se lo negarás mi Señor, porque ella es tu Madre, y os es mi Madre quien te lo está pidiendo.  Oh Señor, mírame con compasión y escucha mis pobres ruegos, que mi Madre amada ha tomado en ella, y los hace llegar hacia Ti.
 
 > Todos ustedes unidos con vuestra Madre Santísima, como sus hijos, no tengan miedo. Porque mi Madre muy amada, les protege, y les asiste en tiempo de que tienen esas penas tan grandes. De que lloran y gimen, allí está mi Madre muy amada. Déjenla como vuestra Madre que les enjugue sus lágrimas, que ore e interceda por ustedes. Pero muchos se dejan llevar por lo que sienten y os creen que el Señor los ha olvidado.  Muchos de mis hijos se alejan y dicen.  > Iré a ver quien me da lo que yo quiero.  > Y pronto está satanás, y os les hace creer que el les dará aquello que piden. Aquello que aún no saben si es bueno, o no para ustedes. Muchos están pidiendo, y piden aún cosas innecesarias. Piden en abundancia.  > Quiero mucho dinero, quiero un negocio grande, quiero vivir dignamente para que me admiren.  > Esa es una equivocación, eso no es lo que les he venido a enseñar. Les he traído en mi palabra, que ustedes son reyes aquí, y que como mis hijos son soberanos aquí.  Están en una equivocación, aquí no es su soberanía. Y si ustedes quieren que Yo les de esta soberanía aquí, Yo no se las daré hijos. Si ustedes dicen. > Señor dame la dignidad aquí, porque yo quiero que todos mis hermanos, me vean grande como tu hijo.  > Yo te digo que equivocado estás.  Sí, son soberanos en Mí, pero su soberanía, no es de este mundo, como no fue conmigo. Yo no vine a reinar en este mundo, ni busque mi reinado aquí. Los  míos no buscan su reinado aquí.  Antes bien, saben que la humildad, en la entrega a vuestro Dios. Amando a cada uno de sus hermanos, es como encuentran la verdadera soberanía. Al darse a sus hermanos, al ser misericordiosos y compasivos. Allí está la soberanía que Cristo el Señor, les da. Porque El es el  único soberano, y El les hace soberanos en Él mismo. Exaltándolos como sus hijos, y diciendo este en verdad es mi hijo.  Miren mis hijos, a mi hija muy amada, Santa Teresa de Calcuta.  Quiso ser un Cristo vivo aquí, ella abrazaba,  y besaba a su Cristo, en los leprosos, en aquel necesitado, lo levantaba,  le lavaba los pies, y le daba de comer. Como si fuera su niño, al enfermo le asistía.  Así como ella, otros muchos más de mis hijos que están en el Reino.  Eso es la soberanía en ustedes, la cual en Mí reciben. Porque solamente del Soberano, del Dios vivo, ustedes reciben soberanía.  Cristo ha venido a enseñarles el camino de la verdad, y de la vida, y que se amen.  Soberanos los quiero. Porque la soberanía la ha ganado el Señor Jesús, quien con su pasión Santísima les ha dado vida nueva. Y El es el Señor de Señores, y fuera de Él no hay otro. Pues el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Somos  Trino y Uno, tres personas distintas, y un solo Dios verdadero, un solo amor. Y aquel que ama con el amor de Dios, será aquel que da testimonio de Mí.

Ustedes que os aman, amen  siempre en Cristo. Si ustedes aman con amor humano, ese no es amor. Sino antes bien, el amor se da siempre en un desinterés, en una entrega, en una hermandad, y en un querer lo mejor para su hermano. Ámense siempre en esa caridad de los hijos de Dios, digan todos.  > El Señor en mi, quien contra mi. El Señor es en mi y me ha dado vida. El Señor ha roto todas mis ataduras. El Señor me ha hecho soberano en Él, el Señor Jesús es mi Señor, y  yo soy salvo. El Señor me ha salvado y el Señor no me dejará en manos de mis enemigos. Y os mi Señor que es amor,  en su amor yo amaré. porque El me da su amor y Él mismo me ha dado su vida. y me da su vida y su vida es en mi. Y yo le doy a mi Señor, mi vida y me entrego a Él sin reserva. Señor yo quiero que me recibas hoy en Ti, me entrego a Ti Señor,  como hijo de María Santísima.  Me entrego a Ti Señor, por medio de mi Madre tan amada y yo se Señor que escuchas mis ruegos, y que me harás un hombre nuevo. yo quiero que me renueves,  dame una renovación en Ti. te la vengo a pedir con fe, como tu hijo, Dame la fe. Yo quiero ser tu testigo, hazme testigo tuyo, lléname de Ti. Oh Señor, tu escuchas los ruegos de tus hijos, y Tú sabes que de todo corazón te lo estoy pidiendo. hazme Señor como Tu eres, dame todo lo que yo necesito. Señor Dios, vengo pobre, y necesitado ante Ti. Oh Señor,  mírame Señor, postrado a tus plantas. se que Tú nunca me dejarías Oh Señor.   > Yo el Señor doy esa renovación en el Sagrado Sacramento de la santa confesión, en el arrepentimiento de sus pecados. En su vida diaria, aún en lo más sencillo, en el  trabajo de vuestra casa, en el trabajo como obrero, como profesionista, en todo momento. Pueden dar la gloria, la alabanza, y la adoración a vuestro Dios y Señor, cuando os dicen.  > es todo por Ti mi Señor, te doy gracias porque me das el regalo de poder darte esta ofrenda. Dame el regalo de ser grato para Ti, toma mi cansancio. Porque se que Tú le vas a dar mérito, toma mi cansancio en Ti Oh Jesús. Quiero llevar mi  cruz de cada día contigo, y si mi cansancio puede mitigar tu cansancio y dolor. Que alegría, hazme grato en Ti, quiero ser grato para Ti. Pero como solamente de Ti me viene todo bien. Oh Señor dame el  regalo que yo te pido, quiero ser grato para Ti, y una ofrenda hermosa. Dame el  regalo de poder ofrecerte todo lo que voy hacer en tu Santo nombre. Porque Tú eres bueno, y porque Tú en mi y yo en Ti, daremos testimonio. Yo quiero ser tu testigo, se que tu no me negarás lo que yo te pido. Hazme grato a Ti Señor, porque yo quiero que muchos sean gratos para Ti.  > Pedirán con fe, y el Espíritu Santo que es bueno, y que es el amor les va a dar en abundancia.

Pidan en su corazón aquellas necesidades más urgentes. Que Yo les digo son las espirituales.  Muchos de mis hijos tienen ropa, tienen zapatos, y siempre están queriendo más. Tienen amontonado todo y otros lo están ocupando, y eso no es grato para  Mí.  Miren Yo el Señor nunca tuve en abundancia, porque no es más la ropa ni los zapatos, que el cuerpo. Su cuerpo sea vestido con ropa holgada, no la usen entallada, y no tengan en abundancia. Pues acuérdense que donde ponen su corazón, allí está su tesoro. Y algunos ponen su corazón en esas pequeñeces, y tienen aquella ropa que dicen, ya no me queda, pero ya me quedará. Y siguen amontonando, hoy les digo estoy necesitado, mírenme en cada uno de sus hermanos, los cuales están desarropados. Miren aquellos que andan en la calle,  tan sucios,  con zapatos rotos. Y a ellos son a los que quiero que les digan.  > Mira quiero que te pongas mis zapatos, quiero que te pongas mi sueter, y mi pantalón.  > Acuérdate que es tu hermano, acuérdate que es hijo de Dios. Acuérdate que Yo Jesucristo estoy en él, pidiéndote.  Tengo hambre, dame de comer, tengo sed, dame de beber. Si alguien te pide, dale si lo tienes.  Si no lo tienes, regálale una sonrisa, y una palmadita. Nunca des fríamente lo que tu vas a dar, dalo con amor. Y así serás mi testigo, y mira que sin que te des cuenta, muchos abrirán su corazón a la caridad.  Si quieres ser mi testigo, Haz lo que Yo te pido.  La caridad, y el amor siempre será  algo que te liberará de la muerte eterna. Te liberará del malvado satanás. Porque os hijo, todos los misericordiosos y compasivos, son para el malvado, invisibles. Porque Yo permito que ustedes sean invisibles, sean pues misericordiosos, y ámense los unos a los otros.
Todos ustedes,  que llevan su cruz de cada día, digan. > Esta cruz,  en la cruz de mi Jesús. Y mi Jesús llevando mi cruz, en su cruz. Y en mi Jesús, llego con mi cruz a mi Padre. Y mi Padre tomará mi cruz como una ofrenda, y será tan grata como la cruz que el Hijo, llevo al Padre.   > Hijos amados,  vivan siempre en el  amor de Dios.
Cuanto deseo que ustedes digan.  > Hoy salgo con mi Cristo, hoy voy con mi Cristo, y llevo en mi Cristo. Hablo con mi Cristo, porque mi Cristo habla por medio de mí. Yo voy hacer conocer a mi Señor Dios, para que otros le llamen, Señor mío y Dios mío.   > Y para que otros escuchen la voz del Padre, en el último día. Diciendo, entrad mi muy amado, entrad, tú fuiste mi testigo. Entrad y tomad posesión del Reino que mi Hijo muy amado Jesucristo, ganó para ti.  Yo soy vuestro Dios y Señor, y les pido, no se alejen. Que Yo el Señor, siento un gran dolor cuando veo que se alejan. Lloró, y gimo, como en el huerto de los Olivos. Es el mismo dolor que siento. Muchos solamente se dedican a desviar almas del camino, orad por ellos e interceder por ellos.
Quieran vivir en la verdad, y amen la verdad. La verdad les hace libres. La mentira cuando la dicen,  y creen que por medio de ella se liberarán,  no saben lo que dicen. La mentira les esclaviza, y la mentira no viene de Mí.
La santidad cuesta. Y les cuesta la renuncia al pecado, la renuncia a maldecir, la renuncia a la crítica, y a la calumnia. La santidad cuesta, pero en Cristo vuestro Dios,  vencerán a todos esos espíritus malvados. Que en un descuido les pueden hacer resbalar, y caer. Pero Yo el Señor, les digo, siempre estoy con ustedes, y cuando ustedes claman llorando.  > Señor pequé, y caí.  > Me duelo de ustedes, Yo mismo les doy el arrepentimiento, y el dolor. En Mí no morirán, en Mí  tienen vida, y os la vida en Mí, en este mundo peregrino, os les va a costar. Aún quizá desvelos, y cansancio. Porque Yo los he invitado a estar en una cadena de oración y muchos se han cansado. Si supieran el mérito que le doy a esta cadena de oración. Quizá para ustedes sea mucho lo que Yo les pido, una hora de oración. Y en verdad les digo, que Yo le estoy dando mucho mérito. No nada más para ustedes, para muchos. Porque Yo soy un Dios de amor, y agradezco la ofrenda de mis hijos, y su sacrificio. Quizá les pida un poco de desvelo, y un poco de cansancio, acuérdense que se robustece, y se fortalece tanto el espíritu. Pues Yo mismo el Señor Dios, veo su esfuerzo, y en verdad su amor. Y os digo, mi hijo me ama, hace un esfuerzo por Mí. Cuando Yo le di todo, y me doy todo por el.  Y él me da en sacrificio, una hora de oración.  Si supieran lo que os vendrá luego, el sentimiento que habrá luego en ustedes, y la fortaleza. Y os hijos, en el último día, esas 365 horas que os le ofrecieron a vuestro Dios de oración. Esas 365 horas como una ofrenda de amor, y sacrificio, Yo se los multiplico por una eternidad. Porque fueron 365 horas de una entrega total de amor, a Dios y a mi Madre amada. En el rezo del Santo Rosario, en esa adoración y meditación a mi Sagrada Pasión tan dolorosa. Pues si supieran, en esa hora, cuantas almas estoy Yo  levantando. En esa hora cuantas almas estoy trayendo a Mí. Les digo, sí, les cuesta la salvación. Pero en Mí, Yo les doy esa fortaleza, ese ánimo, y ese deseo a seguir, cuando veo en sus corazones, que tienen ese deseo de Mí.
Acuérdense que soy en ustedes, y que Yo me entristezco grandemente cuando discuten. Cuando dejan entrar la soberbia, la envidia, y el celo. Cuando dejan entrar ese espíritu, el cual los quiere hacer grandes, poderosos, y soberbios. Os Yo les digo, cierren la puerta, ustedes me conocen, Yo me he hecho conocer. Os les digo a todos, son mis hijos, no me entristezcan al buscar para ustedes mismos el mal. No me entristezcan al querer ser ustedes piedra de tropiezo, y al sacarme de tu hermano. Antes bien, ora por tu hermano y háblale. Dile siempre de tu Señor, que es amor. Yo soy Dios, y en verdad les digo que en Mí todos, y Yo con ustedes. Yo soy el Espíritu que unifico la Santa Iglesia, Católica, Apostólica, y Romana. Esta Iglesia es apostólica, está toda en Mí. Yo les digo, toda mi Iglesia está en un solo Espíritu, el Espíritu Santo. Toda esta Santa Iglesia, la cual fue fundada por Cristo, por Dios vivo, y verdadero, es el Cuerpo Místico de Cristo.  Y os Cristo con su Cuerpo, y  su Iglesia, llega al Padre Celestial, y os dice. Padre aquí está el que tu me diste, aquí está mi hijo, yo te lo vengo a entregar en Mí mismo. Vengo a darte parte de Mí mismo, él fue bautizado. Aquí estoy en mi hijo, en mi hermano, aquí está mi redimido y te lo vengo a entregar.  Esas son las palabras que habla el Señor Jesús, cuando Él llega y os les entrega. Llega a entregar parte de Él mismo. El mismo, su Cuerpo Místico.

Digan todos a una voz.  >  Gracias Padre, por habernos dado a tu Hijo. Gracias Padre porque en tu Hijo nos diste tu Santo Espíritu. Gracias Padre porque en tu Espíritu nos das vida. Gracias Padre, porque en el Espíritu somos uno en Ti, y en el Hijo. Gracias Padre, porque nos has unificado a todos, como un solo Cuerpo. El Cuerpo Místico de tu Hijo. Gracias Padre porque fundaste esta Santa Iglesia Católica en Cristo Jesús, y os Cristo como piedra angular. De todos nosotros, Iglesia de Dios. Todos somos en esa piedra angular. Gracias Padre, por todos aquellos que tomaste de entre tu pueblo, tus sacerdotes. El sacerdocio que Cristo Dios Todopoderoso, quiso dar a su Iglesia, y os en Cristo.   > Todos son sacerdotes, pero mi Hijo muy amado, os ha tomado entre todos ustedes, como formó a sus apóstoles. Algunos como son, el Papa, los Obispos, los sacerdotes, y todos aquellos que se han abandonado en su Señor. En una caridad, y amor, todos aquellos que están en castidad, en obediencia y en una pobreza, han dejado todo por su Señor. Y el Señor les ha tomado como un medio para darles vida nueva, en cada uno de los Sagrados Sacramentos, en Cristo Jesús. Quedan adheridos, en cada Sagrado Sacramento.  Cristo es Jesús Sacramentado, y todos ustedes en Cristo son. Todos ustedes viven una vida Sacramental. Alégrense pues, el Señor Dios que tanto les ama, les dice. La Iglesia de Dios está unificada en un solo Espíritu.  Son muchos espíritus, pero todos estos espíritus, todos unificados en un mismo Espíritu. El Espíritu de Dios, pues, ámense, vivan la fe,  que Cristo el Señor les ha traído. ámense y den testimonio de que la Santa Iglesia Católica, Apostólica, y Romana, esta Iglesia en Cristo, es una Iglesia en la cual solamente Dios Todopoderoso, os ha querido haya Sacramentos. Cristo NO tiene más esposas, solamente tiene una. Cristo ama a todos sus hijos, y todos aquellos que andan dispersos. Yo les digo, Yo no les vine a condenar, pero también les digo, bautícense y crean en el Evangelio. Para que puedan entrar en el Reino de los Cielos.
Aquel que dice Jesucristo es mi Señor, en Cristo tengo vida, en Cristo todo lo puedo. Profesen esta fe con todos sus hermanos.
Yo estoy con ustedes, me he quedado y les doy vida. Vida en el Espíritu, soy Dios, y soy vida. Y tienen vida por un tiempo según la carne, pronto dejaran este peregrinar. Dichosos los que se preparan como la novia, que se prepara con tanta ilusión para los desposorios, con su muy amado. Hoy les he hablado como quiero que se preparen, para esos desposorios eternos con Cristo.
Ustedes son mis hijos y valen mucho. Yo se los digo, fuera de Mí, serían como aquel que mendiga.  Aún las bellotas de los cerdos, y visten harapos, cuando son hijos del Rey de Reyes. Y Yo les doy lo mejor, les doy mi Cuerpo, mi Sangre, mi Alma, y mi Divinidad. En esas ofrendas que ustedes apartan para Mí, y que llevan al altar, como una ofrenda misma para vuestro Dios. La cual Cristo en esas ofrendas, me doy todo como ofrenda en el pan, y en el vino para todos ustedes.
Tan hermosos mis pequeñitos, os ustedes que dicen, voy a Cristo. Sepan que Cristo, está ya con ustedes. Y os que dicen, Jesucristo es mi Señor, digan, yo soy hijo del Señor, mi Jesús. Y digan siempre, Cristo reina y Cristo me ha llamado a reinar con Él.  Todos ustedes que llamen a Jesucristo su Rey, su Señor, sepan que el Señor Dios, les ha hecho uno en Él. Y que ustedes en Él reinan ya.  Y que el Señor Dios, como sus hijos les ha dado su Señorío. Benditos los que se reúnen con amor, en el amor mismo de Dios, y en el amor de vuestra Madre. Que es el amor de Dios, y el amor en ustedes. Os les trae, para que tengan esta cita de amor, y en el mismo amor, reciban renovación.  En el mismo amor que es Cristo, ustedes reciben esa paz interior,  en el mismo Señor Dios que es amor y que es el Padre. Ustedes hijos amados reciben del Padre Celestial, como  sus hijos, esas gracias abundantes. Y todos son llamados, sin excepción, a que reciban Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo quiere que cada uno de ustedes, sea siempre un testigo de Cristo. En el mismo Espíritu Santo que es amor, sean pues amor. El que es amor, es vida. Y el que no tiene amor, solamente hay muerte en él.
Ámense los unos a los otros, unifíquense como Iglesia. Perdónense y digan.  > el Señor Dios me ha hecho uno en Él, y como Cristo ama, yo amaré. Y en su amor y su perdón, yo perdonaré.   > Si tuvieran fe, y dijeran el Señor mi Dios, es todo para nosotros, y en el que es todo, somos  todos. Todo lo hacemos en el nombre del Señor, que nos ha dado vida y que nos fortalece con su espíritu. ámense mucho los unos a los otros. Como  hermanos todos, como familia real en el Señor Dios, único y verdadero Jesucristo. Y en Cristo, en el Padre, y el Espíritu Santo, os les amamos Trinidad Santa, a todos ustedes. Les amamos hijos, que nos dan tiempo, del tiempo que les damos. Como una ofrenda exclusiva para el Señor Dios, de quien todo les viene.

Les amo.

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