sábado, 11 de agosto de 2012

Mensaje 3 de Agosto 2012









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Si ustedes supieran cuanto amo a mi Madre Santísima, y que es mi alegría mi Madre tan querida, la  alegría del Padre Celestial, y del Espíritu Santo, y la alegría de todos ustedes. Porque Yo se que ustedes aman a mi  Madre tan querida, benditos sean.
Estén contentos porque Yo estoy aquí con ustedes, alégrense, va a ser la fiesta de mi Madre Santísima, festéjenla para que ella esté contenta, y feliz. Ella les ama mucho, les protege este grupo de Oración, y aunque muchos de mis hijos se van, y escuchan voces que no vienen de Mí, y el tiempo se les hace tan largo, no aguantan y dicen es mucho tiempo, que debería durar menos, y que esto no está bien.  Esas son voces que no vienen de Mí. En el último día, mirarán los festejos de mi Madre tan querida, y mirarán cuantos ángeles estaban, y os cuantos santos venían y su alegría va a ser tan grande. Y os verán todo lo que hicieron por mi Madre Santísima.  Sí, verán ese gran festejo, porque Yo el Señor así lo quiero y así será.
La fe se les ha dado y depende que la dejen entrar.  Si la echan fuera, sin fe el hombre no tiene vida. Os como puede un hombre sin fe hacer algo grato.  Muchos hijos míos dicen aún, que me aman.  Estos mis hijos amados, hacen obras en las cuales me son gratas, y es porque al hombre se le ha dado este don, desde el momento que fue bautizado. Y os algunos que no están bautizados y tienen fe.  Y Yo les digo, ciertamente, porque son mis hijos, y son creados a imagen y semejanza mía. Os ven y os escuchan, y Yo mismo les pongo el deseo a ellos. Pero os crean,  todo aquel que ha sido bautizado, es en Cristo y os en Mí, es en mi Padre, y todos son creaturas preciosas, creadas a imagen y semejanza de Dios. Pero os deben de ser bautizados, y recibir Sacramentos. Yo mismo Dios, Jesús, soy el Señor de los Sacramentos, miren que todo aquel en los Sacramentos queda unido en Mí, y en mi Santísimo Cuerpo, porque han recibido Sacramentos. Y los Sacramentos solamente son en Mí, son míos, y ustedes en los Sacramentos son también en Mí, y son míos.
Benditos sean todos ustedes, aquí está mi Madre Santísima, se siente muy amada por ustedes. Pero quiero que oren mucho, porque hay quienes están fuera del redil. Cuantas ovejitas caminan sin pastor, quiero que oren mucho. Si quieren acompañarme, quiero que oren, y que estén despiertos. Nada quedará sin mérito. En el último día serán borradas todas esas manchas, que hay en su Espíritu, y en su alma.  Están recibiendo indulgencia, cada vez que se reúnen y practican una obra de misericordia. Cada vez que con tanto amor dan para aquellos necesitados, están dándome a Mí. Yo lo estoy recibiendo, y hay muchos que nunca se han comido un sándwich, solamente comen frijoles. Y hay muchos más de mis hijos, que no comen a llenarse, y comen solamente lo más indispensable. Medido para toda la familia, porque quieren alcanzar un taco cada uno, y ustedes deberían de hacer lo que su Señor, vayan a comer con los más necesitados. Si es posible vayan y coman con aquellos los cuales, ya por su tiempo, su cuerpo está arrugadito y sin fuerzas. Vayan con ellos, coman y platiquen, quizá para ustedes no sea una plática agradable, pero vayan y platiquen con ellos. Miren, muchos de mis hijos no tienen con quien platicar, porque no los soportan. Por que piensan es un viejo, y que será una plática tan aburrida. Siempre platicándo lo mismo, se cansan, y mejor no quieren ir.  Y dicen a otros, anda tu, y ninguno quiere ir.  Y allí se quedan esperando y viendo haber, si regresa y ya no regresa.  Esta no será un obra de misericordia y de caridad. No decaigan, vayan y platiquen con ellos,  acarícienlos, y si les platican,  atiéndanlos y con atención escuchen. Y también háganles plática, para que tengan un tiempo agradable. Miren para muchos de mis hijos, son últimos tiempos, quizá más pronto vengan con ellos, pero saben ya llevarán en ustedes muchas obras buenas, y entrarán al Reino de los Cielos. Y darán gracias por que permiti que fueran a visitar aquellos, los que ya no tenían muchas fuerzas en su cuerpo, pero estaban fuertes en el espíritu.  Ve, lleva, y da Amor, y Misericordia, Quizá un ayuno, y una obra de misericordia, todo esto te será tomado en cuenta, desde el momento ya en que lo estás haciendo en Cristo Jesús. Pero también no busques aquí tu pago, porque aquí es fructífero y te seguirán diciendo muchos, que bueno, y que santo. Y tu te sentirás tan halagada, que seguirás haciendo esas obras para que te digan, que bueno y santo. No esperes eso aquí, que más bien sea fructífero en el Reino de los Cielos, donde te será aumentado al  ciento por uno, todo lo que tu hagas.  Yo les pregunto, Qué hay en ustedes de obras buenas. Qué hicieron hoy.  Llevaron acaso un buen consejo al que lo necesitaba,  Fueron con aquel, el que ustedes dicen, es un pobre pecador, y llevaron un mensaje de amor. Prepararon la comida con mucho amor para su familia,  y evitaron discutir con ellos. Se fueron sus hijos, salieron y los besaron, los  bendijeron y les dijeron aquí te espero. Mientras tanto va Dios y la Santísima Virgen contigo.  Siempre busquen la santidad y obras de misericordia, todos son llamados a llevar la Buena Nueva, pero que van a llevar si no conocen. Yo les he dado a conocer el Reino, y la  verdad,  también les he dado a conocer lo que deben saber, para ser en Cristo, que les ha salvado, salvos.
Que sus obras dejen fruto, y es como la  semilla que van a dejar sembrada, como aquel árbol, o aquel huerto. En el cual sembraron  y ese árbol quedo dando fruto, y sigue dando. Y saben, es como aquella semilla que sigue siendo sembrada del mismo árbol que da el fruto, así será de amplia la descendencia que seguirá recibiendo de Mí, por medio de ustedes. Y todos van a recibir recompensa no tanto aquí, al decirme, que donde esta su recompensa, Dónde está aquel carro nuevo que me pediste, Esa casa, que  Ni se la he dado y mejor ya no van. Y se van a trabajar para sacar dinero y ganar mucho para sus necesidades, y lujos. Me dicen yo vivo en el mundo y que tienen deseos, y me exigen que se los remunere, que donde estoy que si acaso los he olvidado.  Hijos, yo me sonrío y digo, pobrecitos no han entendido, y están poniendo todavía su corazón en las cosas de este mundo, y terrenas. Y todavía están buscando la hermosura en su cuerpo, que es tan vana.  Acaso no estaría mejor que hermosearan su espíritu, con lo que Yo les he pedido.  Y aquello que me piden es superfluo, pasajero y muchas veces hasta les desvía del camino. Yo quiero que esperen de Mí, en bienes espirituales, aquel más necesitado que ven ustedes, Yo les digo, ustedes nomás ven el exterior, pero el interior Yo lo veo, y si es un gran santo. Que importa su exterior, quizá esté maloliente y ustedes hasta se retiren, pero saben, que aquel hombre ya me está ofreciendo su dolor, y sufrimiento, y aún esos deseos que tiene tan grandes de ser como aquel que tiene una casa y se baña, y os me lo ofrece y me pide ayuda.  Muchos también me dicen.  > Mira Señor aquella mi hermanita, yo la veo que anda en el mal camino. No es que me admire Señor, ni la juzgo, pero toma Oh Señor mi sufrimiento para que ella tenga una conversión.  > Y ustedes creen que por estar sucios mis hijos, Yo voy a desairar y a dejar lo que ellos me ofrecen, Yo le doy un mérito grande y santifico a mis hijos en ese sufrimiento. Muchos de ellos duermen en la calle y no están bien, pues muchos sufren también de su mente. Y Yo digo, pobrecitos hijos, por medio de este hijo mío voy hacer cosas muy grandes en muchos, y lo dejaré que siga sufriendo su cuerpo, pero su espíritu es tan hermoso. Ven que no es tanto el dar tanta alegría a su carne, y tanto buscar la hermosura del exterior,  sino el interior. Su carne ciertamente va a morir, pero cuando resucite va ir junto con su espíritu.  Yo les digo en este momento, el infierno es terrible, e inimaginable para ustedes, nadie se imagina que es el infierno. Y es un lugar donde está, ni quisiera decírselos, lleno de enemigos, aquellos enemigos que tanto les odian, y que ahora les hacen ver que todo el pecado es hermoso. El chisme, y el placer de la carne en todos los sentidos, todo aquello que es pecado, se los hace ver hermoso y todo esto se va a revertir en el infierno. Todo lo hermoso aquí será espantoso allá, y todos esos enemigos que tanto les acechan y les odian, allí van a descargar todo su odio haciéndoles sufrir terriblemente. Unos y otros, burlándose en unas carcajadas grotescas,  malvadas, y horrorizantes, esto es el infierno.  Miren ahora esas jovencitas que visten tan deshonestas y no quieren obedecer, y entender. Oren por ellas, intercedan mucho y no te admires de tu  vecina porque tiene una hija así. No te admires, porque os te digo que eso no viene de Mí, se misericordioso y ora mucho por ella. No digas, mira aquel sacerdote, que tiene una hermana que anda en el mal camino.  él no dará cuenta de su hermana, él va a dar cuentas de él mismo, porque él está orando por esa hermana y por muchos, y tiene recompensa de misericordioso como sacerdote. Nunca juzgues, ora, e intercede, por aquel al que tu veas que anda en camino equivocado, y no olvides que eres peregrino en este mundo. Y mientras peregrinas puedes tropezar y caer. Soy vuestro Dios Cristo Jesús.
Aquí está la puerta abierta, es mi corazón amantísimo para todos ustedes. Es vuestro, soy suyo y Yo soy la vida, y la resurrección. Yo soy el camino, fuera de Mí no hay otro que les lleve a la vida eterna. Porque Yo mismo soy la vida y soy eterno, Cuánto deseo hacerles saber que es el infierno, y tengan horror, y mucho miedo. No cometan pecado, ténganle mucho miedo al pecado, y si alguna jovencita la ven en el mal camino, oren mucho por ella, como si fuera su propia hija que les duele mucho.  No dejen de aconsejar a sus hijos, y tu hombre que estás mayor que aquellos, diles y aconséjales. El Señor te ama mucho y al Señor le es desagradable que andes vestido tan deshonestamente.  Quizá les digan una palabra hiriente, pero ustedes ya cumplieron. 
ámense mucho los unos a los otros, y tengan mucho horror al pecado.  Tu que profanas tu cuerpo, el templo vivo de Dios, quiero que permitas que Yo te purifique, con una ofrenda de amor, y un sacrificio mismo al Dios vivo y verdadero. Uniéndolo a la Sagrada pasión de tu Señor, en desagravio por tan gran pecado, la profanación de un templo vivo de Dios. Siendo miembro del Cuerpo místico de Cristo, profanado por estar pecando adúlteramente, en eso tan terrible. En el cual está satanás en el uno y en el otro, y en esa unión pecaminosa, no lo hagan. Acuérdense que es un pecado mortal, abominable y terrible, porque ustedes son miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Y os Cristo está sufriendo ese dolor tan grande, de verlos en ese pecado terrible. Son bautizados, viven una vida Sacramental, ámense mucho y todo el tiempo tengan en su mente, el dar gloria a Dios. Agradar a Dios, siendo obedientes a su Mandato Divino, los Mandamientos de la  Ley de Dios. Yo mismo Yahvé el Señor los traje, y se los dejé para que vivan dentro de la Ley Divina, y se amen los unos a los otros como Yo les amo.
Quiero que mediten cada misterio,  y que pocos son los que en verdad me aman, y me dan su Fiat. Son tan pocos, algunos de mis hijos van donde está el mejor postor, quien les ofrece y les da. Yo les vengo a dar mi mensaje de vida, Yo no les vengo a ofrecer las cosas terrenas, porque se me pederían. Yo los quiero así necesitados, y anhelantes de Mí. Los quiero míos y en verdad les digo que en Mí, no sufrirán.  Aún en que les  falte pan de la vida, porque Yo mismo les doy deseos de Mí mismo. Para que vengan y me reciban con aquel corazón anhelante, y puro. Porque buscarán la pureza en Mí mismo, y me pedirán, que los haga puros en Mí, y que mi Madre os de la pureza. Tienen deseos de Mí, porque Yo se los doy, y han abierto su corazón, me han escuchado y han dejado entrar mi palabra que soy Yo. Y la palabra les hace libres, así en una libertad interior, en una libertad en la cual no se dejan someter tan fácilmente por el malvado. Los que no dejan escuchar la voz, son aquellos mis hijos que cerraron la puerta y mejor se van, porque no quieren comprometerse aquí. No quieren un compromiso conmigo, cuando Yo Dios Todopoderoso me doy todo a ustedes, y os quiero ser en ustedes. Otros más dicen, que solamente rezan el rosario cuando les nace.  Hijos recen el santo Rosario, y háganlo siempre en el amor a Dios, y a María Santísima.
Aquel que no cree, que no le cree a su Señor, como puede decir, Señor ayúdame. Si no está en la fe, y es como cerrar la puerta y os decir, te pido, pero no entres.
En el momento que vayan a caer, clamen en ese momento, ayúdame Jesús, Madre mía, no me dejes caer.
Sean virtuosos, y Cuál es cada virtud para ustedes.  Una de las virtudes es que busquen siempre el ser amorosos, con sus vecinos, amigos, sacerdotes, y con todos los que los rodean. Es una de las virtudes muy grata a Dios, otra de las virtudes es que ustedes oren, y que no desfallezcan. Porque aquel que deja de orar, cuando inicia dice, Oh Señor, antes oraba y te sentía.  Pero estoy igualmente contigo, pero quiero que inicies siempre en Cristo, inicia en María en tu oración, y pide Espíritu Santo y os ofrece al Padre Celestial.
Si tuvieran fe como un granito de mostaza, harían cosas grandes y maravillosas. Pero siempre hay una duda, y un temor, y en muchos también el que dirán de ustedes. Quiero que crean, y esperen de Mí, acuérdense de la mujer con el flujo de sangre, que fue a buscarme, y llegó hasta Mí entre muchos.  Tocó la orilla de mi manto y dijo con tocarle su manto yo sanaré, y lo dijo tan convencida, sabiendo que Yo era santo. Y ella pensó, es el Santo que camina entre nosotros, y yo voy a sanar al solo tocarle. Y en ese momento Yo sentí una fuerza sanadora hacía ella, no porque no lo supiera, porque Yo todo lo se y lo conozco. Pero vi la fe de mi hija y en ese momento le dije sana, y os voltee y dije. Quién me tocó. Y uno de mis apóstoles me dijo, Señor mira como te andan apretando todos y dices que quien te tocó.   Yo lo hice para ver aquella mi hija, pero ella temerosa se acercó y me dijo, Señor, fui yo. La vi y le sonreí, ella en ese momento sintió la confianza y dijo.  > Es mi Señor y Él me ha sanado. Y Él vino a sanarnos no solo de nuestro cuerpo, sino también del alma. Y Él me ha dado hoy esa sanidad interior, porque yo me siento nueva, renovada en mi interior también.
 > Si os se escribiera todo mi mensaje, y todos los  milagros que Yo hice y sigo haciendo. Pero no alcanzarían todos los libros del mundo para escribir, y dar a conocer a todas las cosas de su Señor, hechas a sus hermanos y que Yo me quedé con ustedes, y estoy aquí, soy el mismo hijos amados, y estoy en ustedes.
Siempre digan Mi Jesús, tu sangre es mía. Porque Tú me la has dado y me la das diario como alimento, y bebida de vida.  Yo estoy vivo y resucitado aquí con ustedes, y entre mi pueblo. Aquí está mi Madre Santísima, y está intercediendo por todos ustedes, y en verdad les digo, que Yo escucho los ruegos de mi Madre. Y reciben de mí tanto, como muchos quisieran recibir. Acaso ustedes quieren seguir en las cosas terrenas, busquen primero las cosas Divinas. Busquen a su Señor, el Reino de Dios, y su justicia Divina, y todo se les dará por añadidura.
Tomen agua  viva, Yo se las doy a beber.  Y es Purificación en su interior,  el agua sana, renueva, y quita la resequedad de su corazón.

No dejen la devoción santa, os les hago un recuerdo hoy es un viernes, el cual quiero que ofrezcan siempre su comunión. En que hagan esto nueve viernes santos, y en una ofrenda a vuestro Dios, sigan esta devoción otros nueve meses. Pues hay algunos de mis hijos que dicen, yo ya cumplí, Ya fueron los nueve viernes primeros, y ahora ya seguiré, ya recibí de Dios. Hijos nunca ha terminado esta devoción, sigue una y otra y otra vez. En verdad te digo, si supieras el mérito que Yo le doy a tu ofrenda. Es una ofrenda de amor en mi mismo amor, y tu ofrenda en mi amor es agradable al Padre.
Estoy lleno de dolor, y sangrante, se pueden ver mis huesos sagrados, y escupidas por todas partes. Lodo  me avientan y todo lo que encuentran. Aún uno de ellos, se quita de su pie la sandalia y me abofetea con ella. Sí, sufrí toda clase de insultos, y es por vuestro amor.     Han sido redimidos, y salvados todos mis hijos. Pero muchos no han aceptado, por eso quiero que llegue mi mensaje, para que aquellos mis hijos que no me conocen, vuelvan y digan, Jesucristo es mi Señor.


 Les amo.

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